Bocadillos de pan con pancartas

Rodri García CARRAL.

A CORUÑA

A la fiesta de Carral se unieron ayer las reivindicaciones del instituto y la subestación eléctrica ante la conselleira de Traballo, Beatriz Mato

17 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Si el pan de Carral está bueno, con jamón ya no hay palabras. Ayer era el plato del día: bocadillos de bolo de pan, no entero, claro, aunque de generosos pedazos con jamón. Misa solemne, aplaudida exhibición de cetrería y pancartas reivindicativas colgando de la casa consistorial en obras: «Non ao AVE por Carral». «Instituto xa». Cerca de donde el herrero de la feria medieval compaginaba la tarea de avivar el fuelle de la vieja forja con sus conversaciones por teléfono, los padres que piden el instituto repartían folletos con consignas como «¡Non á discriminación e á masificación!». Jesús Cetina aseguraba que la protesta «no es nada personal con el alcalde, nosotros estábamos mejor ahí disfrutando de la fiesta; en cuanto nos digan que se hace lo dejamos». Otro de los componentes de este colectivo apuntaba que, según una conversación que acababa de mantener con la concejala de Educación, Florinda Duarte, «el día 28 o 29 de este mes ya se firma». El alcalde, José Luis Fernández Mouriño, decía más tarde que en el pleno de este mes «aprobaremos la cesión de los terrenos a la Xunta para el instituto».

Tras la misa, actuaron los componentes del grupo folclórico cultural Ferreñas, de Vilarmaior, «que xa vimos de actuar na Feira do Tres», explicaba su secretario Manuel A. Martínez. Al poco de empezar a sonar las gaitas aparecieron más pancartas con otra reivindicación: «Non a subestación». «Se queredes saúde marchade de Carral». Y en esto llegó la conselleira de Traballo, Beatriz Mato, que era la encargada del pregón, que se encontró con las pancartas y se dirigió a quienes las portaban. Habló Purificación Ferreiro, no sin cierta tensión, mientras Mato le pedía calma, «eu veño aquí para escoitalos», y el alcalde Mouriño, al lado, también escuchaba.

Tras el trago de las protestas vino el recorrido por la carpa, la conversación con los panaderos, las bromas con los niños y los bocadillos de pan de Carral y jamón que Fernando Riobó, de la panadería Bonome, se encargaba de que nadie de la comitiva se fuera sin probarlo. El alcalde apuntaba que el aumento de la población en mil personas en los últimos siete años, hasta llegar a los actuales 6.500, hace necesario el instituto y la subestación eléctrica. Fuera sonaban los pasodobles de la orquesta para una fiesta que acabará hoy con pan, jamón y quizá ya sin pancartas.