Tocados con sabor cinematográfico

Esta licenciada en Filología Hispánica ha montado un pequeño taller en su casa. Allí elabora piezas únicas que conectan con las tendencias de moda del momento


Las bodas están convirtiéndose en los trampolines de muchas jóvenes diseñadoras. A un nivel doméstico-familiar no existe mejor escaparate. En el caso de Alba González así ocurrió. «Hace un año -recuerda-quería llevar un tocado a una boda. Los que veía por las tiendas o no me gustaban o eran muy caros. Entonces, decidí hacérmelo yo misma. Cogí un broche que me gustaba, lo puse en una diadema y gustó mucho». Entonces, se le encendió la bombilla y creó Ladulce, su propia etiqueta de tocados.

«Al principio, no sabía ni cómo enhebrar la aguja de la máquina de coser», confiesa. Desde entonces, ha creado una extensa gama de piezas con un inequívoco aroma cinematográfico. «Sí, el cine me inspira mucho. De hecho, la marca es un homenaje a la película Irma la dulce de Billy Wilder, que es una de mis películas favoritas. Luego, muchos de los tocados llevan nombres de personajes de películas de los años 40 y 50». Desde Holly de Desayuno con diamantes a Alicia de Alicia en el país de las maravillas, los modelos guiñan un ojo a la iconografía cinematográfica que forma parte del universo de la autora.

Por ahora, Alba, licenciada en Filología Hispánica, está volcada en sus oposiciones. Pero no descarta poder dar un giro a su vida: «De momento, me lo tomo como una afición, pero me los están reclamando y tienen demanda. Nunca se sale por dónde va a ir mi vida profesional». Y es que, en efecto, los tocados y las diademas son tendencia.

Todavía quedan lejos las calles coruñesas de albergar como en Nueva York o Londres un constante desfile de jovencitas con lazos y plumas adornando sus cabezas, pero ya se empiezan a avistar muchos modelos en el callejear coruñés: «Aquí aún se asocia con ocasiones especiales pero, poco a poco, se va introducir en la vida diaria, porque aporta glamur y un toque chic. Se empieza a ver a algunas chicas con ellos por la calle».

Todas las piezas de Alba son únicas («las hago yo todas a mano, nadie que tenga uno va a ver otro igual», advierte) y oscilan entre los 20 y 90 euros. Tiene ya bastante competencia: «Sí, hay varias chicas que se dedican a esto en la ciudad. Y es que, lo dicho, se llevan mucho y la moda seguramente irá a más».

Por ahora, sigue con su producción: «No hago bocetos ni nada. Yo me inspiro. Si veo algo que me gusta, lo hago de inmediato. Me muevo por arrebatos y puedo pasarme un día entero y estar una semana sin hacer nada».

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