La asociación Green Jackets hizo una visita guiada al monte de San Pedro para pedir la restauración de la espectacular batería de costa y la apertura del museo en la zona
20 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Pues sí, yo tuve el honor de disparar estos cañones, que no todos los artilleros pueden decir lo mismo». Esto indicaba Leoncio Verdera en la batería del monte San Pedro durante la visita organizada este fin de semana por la asociación cultural Green Jackets. El objetivo del recorrido era «reivindicar la restauración de estos cañones y la puesta en marcha del museo que se iba instalar este lugar», indicaba Manuel Arenas, uno de los directivos de dicho colectivo, antes de iniciar el recorrido.
Leoncio Verdera, ex director del Museo Militar, fue el encargado de ilustrar una visita en la que recordó que estos dos cañones «hicieron 17 disparos uno y 19 otro (el último se hizo en 1977)» desde que fueron adquiridos por el rey Alfonso XIII en el mes de julio de 1926, si bien «aquí llegaron con la República, en el año 1933».
Otros datos que recordó fueron que estos cañones quedaron «artillados, listos para el primer disparo, el 14 de diciembre de 1933» y que solía hacerse «un disparo de mantenimiento cada tres años, también para consumir la munición». A través del tubo del cañón de 17,67 metros de largo y 38,1 centímetros de diámetro salía un proyectil de 885 kilos de peso «que tenía 76 kilos de trilita y podía llegar a 35 kilómetros de distancia», detalló Verdera.
La visita de los Green Jackets comenzó por el Centro de Interpretación de la Batería de Costa del Parque del Monte San Pedro, un recinto que lleva cerrado más de los 15 minutos que dice un cartel arrumbado detrás de la puerta de entrada. En realidad, según indicaron desde la entidad cultural, son instalaciones que están cerradas «casi desde que se fue Francisco Vázquez» y por ello los turistas y visitantes de la zona no lo pueden ver, mientras que el museo que estaba previsto instalar en la zona «es un proyecto que se quedó en un cajón», sostienen.
Una defensa modélica
«Esto está lleno de óxido», apuntaba uno de los visitantes dentro de dicho centro, mientras Leoncio Verdera detallaba el contenido del mismo y relataba cómo «he visto llorar a militares ingleses viendo cómo aquí se ha conservado esta defensa de costa que era modélica en el siglo XX y que ellos no tienen nada igual». En la entrada del centro de interpretación hay un viejo generador, una pieza «paradigma de ingeniería de 1913», indica el cartel que la acompaña, donde también se detalla que en su día estuvo en Montefaro (Ares). José Navas, director del Museo Militar, recordó que había disparado la batería de costa de ferrolana, que junto con la del monte San Pedro era clave en la defensa de este litoral.
A pesar de la grasa de la puerta de entrada al lugar del cañón donde se colocaba el proyectil, el óxido manda en el interior de estos dos grandes cañones, «que tienen tres pisos de alto», detallaba Verdera. El techo presenta varios agujeros a través de los que entra la lluvia, con lo que ya no son necesarios los 56 seguros que tenía este cañón para dejarlo totalmente inutilizado. «Las otras baterías han caído todas bajo el soplete» apuntaba José Navas afirmando que en A Coruña «Paco Vázquez consiguió lo que no se ha conseguido en el resto de España».