Llegaron de Inglaterra, pero bastantes días antes de que el volcán de Islandia cerrase los aeropuertos de la isla. Hoy están enterradas en la parroquia de Armea, en el municipio de Coirós, y son la gran esperanza ecológica y económica del Concello para la depuración de aguas.
Se trata de un dispositivo prefabricado, con lo que los trabajos sobre el terreno se limitan a una mera instalación. «Las antiguas depuradoras, las de siempre, consumen mucho tiempo para su colocación -señala el concejal de obra de Coirós, Manuel Corral-, pero estas podrán estar listas a principios de mayo». Cada depuradora está recogida en dos grandes cubas de fibra de vidrio, al que se añade la construcción de dos arquetas en las que se separarán los sólidos de mayor volumen y lodos presentes en el agua residual. «Si las viejas depuradoras que usábamos filtraban un setenta por ciento, estas nuevas venidas de Inglaterra depuran el 98 por ciento», añade Corral. Según señalan algunos técnicos, «se trata de un método más eficiente y respetuoso con el medio ambiente». En cada cuba se albergan los mecanismos y sistemas biológicos que eliminarán los residuos y contaminantes.
«Sospechamos que en Coirós somos pioneros en la comarca con este tipo de depuradoras», señala el concejal de Obras de la localidad. Abegondo podría incorporarlas en breve, después del viaje de hace un año del alcalde a Inglaterra para estudiar su funcionamiento.