Son veteranos de la pesca del bacalao. Durante años trabajaron en San Pier y Miquelón, un pequeño archipiélago francés cercano a Terranova. Ahora, ya jubilados, volvieron a encontrase gracias a una curiosa muestra de fotografías realizadas por Lucien Girardin , que durante 30 años recopiló un gran trabajo sobre la flota española en aquellas lejanas tierras. Los protagonistas de esas imágenes, que desde hace unos días se pueden ver en el Acuario, participaron ayer en un charla cargada de recuerdos y salitre. La vida de cada uno de ellos da para escribir un libro. «Estiven alá desde 1949 ata 1973, ata que se foi a Pisbe», recuerda Jesús Batida , mariñeiro de Mugardos, en referencia a la factoría de la localidad vasca de Pasajes de San Juan para la que trabajaba y que también tenía sede en Ferrol. A su lado está José Antonio Espiñeira . «Todos me conocen por Barreiro», me dice. Raimundo Pérez Bretal era el capellán del apostolado del mar. «Atendía espiritualmente a esta xentiña», afirma rodeado por su hermano Javier, Adolfo Fernández Piñeiro , que se marchó a la fría Terranova en 1969 cuando tenía 14 años, José Rego o Juan Robatto , el hombre de la estación de radio, encargado de las telecomunicaciones entre los barcos que faenaban por Terranova, Groenlandia o San Lorenzo y que, cuando se dejó de acudir al bacalao a esta zona, «estuve a la merluza en Sudáfrica», afirma el que también repartía los telegramas entre sus compañeros. Cinco décadas. Desde principios de los años cuarenta hasta finales de los ochenta hubo presencia gallega en la zona desempeñando distintos trabajos. Ahí tienen, al lado del Atlántico, a algunos de los supervivientes , que ayer tuvieron oportunidad de volver a verse y contar infinidad de historias. Hombres de mar.
«Es un ejerciciario », afirma sonriente Licia Berdini Massi , que fusiona palabras españolas e italianas. Se refiere al portal que crearon en Internet y que acaba de ganar el premio de innovación en materia de nuevas tecnologías que concede la consellería de Educación. «Los alumnos pueden seguir las clases o practicar desde casa porque la web dispone de audio y vídeos», comenta Licia, que puso en marcha esta iniciativa junto con Roberta Maschi , Carla Moro Baleni , Ana Botana y Luis Xuncal . El nombre de la página tiene mucho que ver con su país de origen: italianoaldente.es . Ahí los tienen, al lado del mar que tan bien conocen los marineros de los que antes les hablaba.
Pero mantiene el nombre, Montecarlo, y la esencia del mítico local de la Gaiteira que Manolo Surribas convirtió hace unos años en una referencia hostelera. «Cambiamos todo. La reforma es total pero le hacemos un guiño a la pionera casa Montecarlo. Los materiales son los que se utilizaban antes. Apostamos por el mármol y la madera», analiza Natalia Cid Mayo , la nueva propietaria. Esta joven empresaria es, a pesar de su juventud, una experta sumiller y forma parte de la generación que encabeza Xurxo Rivas , de la taberna O Secreto. «Nuestra especialidad son los vinos y el picoteo a base de tostas, embutidos y algo de cocina casera que irá cambiando en función del mercado», comenta Natalia, empeñada en volver a poner de moda este local que fundaron hace casi cincuenta años José Surribas y Pilar Quintela y del que Manolo, el hijo de los fundadores, junto con su esposa, Antonia Lale , se mantuvo al frente hasta el 2006. «Todavía estoy muy lejos de Manolo, pero esa es la línea a seguir», comenta con humildad y simpatía Natalia, poco antes de la reinauguración de un clásico que vuelve, el Montecarlo. Chueco como Pocholo. La semana pasada salió de A Coruña en una furgoneta con dirección a Ibiza y en la isla mediterránea continúa. Chueco, el artesano coruñés de origen uruguayo, participa estos días en una feria de artesanía en la capital ibicenca. «Muy bien, y hasta fui a la playa», comenta desde Ibiza este Pocholo del Orzán.