El abecedario de la Casa del Hombre

Expertos en divulgación científica como Manuel Toharia califican de geniales varios de los casi ?200 módulos de la Domus, museo por el que ya han pasado más de 2.600.000 personas desde su apertura


James Rutherford, considerado como el mayor experto mundial en educación de ciencia, afirmaba, días antes de su inauguración, que la Domus «es un modelo a imitar» y calificaba la puesta en marcha de la misma como un éxito de A Coruña «que otras ciudades deben asimilar». Hoy se cumplen tres lustros de aquella inauguración y en otras ciudades como Valencia puede verse reproducido alguno de los módulos del centro coruñés. Este es un diccionario básico sobre la Domus.

A

DN. La idea de representar su secuencia con guías telefónicas, «en las que hay mucha información, es genial», según Manuel Toharia, director científico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, cuyo museo visitan cada año «más de dos millones de personas».

B

ebeto. El lanzamiento de un penalti sirve para explicar el funcionamiento de los cartílagos, y este es uno de los módulos más populares. La velocidad de la pelota pateada por Bebeto, 180 kilómetros por hora, todavía no ha sido superada.

C

onócete a ti mismo. Es el lema que marcó la puesta en marcha de estas instalaciones, frase que evoca a los sabios de la antigua Grecia y que el actual director de los Museos Científicos, Tino Fraga, amplia a un mejor conocimiento del entorno y del medio ambiente.

D

omus. Para James Rutherford «es una idea nueva», un lugar del que los visitantes «saldrán pensando que la ciencia es maravillosa para ayudar a conocerte a ti mismo; y me gustaría que la gente joven quedara prendada de la idea y llegasen a formarse muchos científicos de vocación. Sé que puede suceder y estaré esperando».

E

xperimentar. Es uno de los principales atractivos del museo para los visitantes, que, por ejemplo en el caso de la visión, pueden ver a través de la sombra cómo reaccionan las pupilas a la luz o descubrir qué difícil es andar con los ojos cerrados.

F

ac Simile, muestra la clonación, tan de moda en los últimos años, y atrae, sobre todo, a los más pequeños, por la presencia de una cobaya blanca.

G

ioconda sapiens. Las fotografías de 10.062 personas de 110 países de todo el mundo reproducen el cuadro de Leonardo Da Vinci, ante el que han pasado ya más de 2.600.000 visitantes en estos 15 años.

H

omínidos y homínidas. Algunos de los módulos se han ido actualizando y la foto de esta «familia presumida», como dice su cartel y que permite conocer los orígenes de la especie humana, aumentó con la incorporación del Homo antecesor descubierto en Atapuerca.

I

magine. La mítica canción de Lennon sirve para exponer la creación por parte del hombre de los símbolos ligados al arte. No es la única alusión a los Beatles, ya que otro de los módulos lleva por título Abbey Road, con la clásica imagen de los cuatro de Liverpool.

J

ames Joyce. «¿Queréis ser como dioses? Contemplaos el ombligo». La invitación del autor del Ulysses es la disculpa para mostrar esa parte del cuerpo humano, en este caso con ombligos famosos, desde el de Raquel Welch al de Beckham.

K

ilos de agua. Cada visitante puede saber cuánto pesa el agua, las proteínas, las grasas, los azúcares y los minerales que tiene su cuerpo.

L

atido. La Domus permite entrar dentro de la reproducción de un corazón humano y sobre todo escuchar sus acompasados latidos. «Es el único órgano humano que dio lugar a un símbolo universal», puede leerse en uno de los paneles.

M

agnavisión. Muchos años antes de que Avatar llenara los cines de gafas tridimensionales, la sala Magnavisión de la Casa del Hombre ya permitía ver documentales y películas científicas en tres dimensiones. Sigue siendo uno de los atractivos.

N

acimiento. El vídeo que muestra un parto ha dado lugar a un grupo de Facebook con las personas que lo han visto y del que podría formar parte la criatura que nace, que tenía unos seis años cuando se inauguraron estas dependencias.

Ñ

, de A Coruña, una ciudad que es referente en la divulgación científica con sus tres museos, de los que la Casa de las Ciencias también está de aniversario, celebrando sus 25 años.

O

nce meses. Es lo que se tardó en ponerse en marcha la Domus, desde que se colocó la primera piedra, el 2 de mayo de 1994, hasta que se inauguró tal día como hoy en 1995, según recuerda Ramón Núñez. Apunta que la inversión fue de mil millones de pesetas .

P

iedra. Para construir el edificio, en un solar que era una cantera, fue necesario excavar en la roca 31.500 toneladas de piedra. Para la estructura se emplearon 6.361 metros cúbicos de hormigón.

Q

uince años cumple hoy la Casa del Hombre, el segundo de los Museos Científicos Coruñeses, convertido en un referente en el divulgación científica y por el que han pasado expertos mundiales como Manuel Patarroyo, Daniel Amati, Jane Goodall o Pedro Duque.

R

obert Pershing Wadlow. Es el hombre más alto del mundo del que existen registros médicos fiables, según se puede leer al lado de la figura de este gigante de 2.72 metros y cuya reproducción no deja de asombrar.

S

entidos. Cada uno de los sentidos humanos está ampliamente desarrollado, con datos curiosos como que el oído percibe tonos que van desde 20 a 20.000 hercios, mientras que la intensidad varía de los 30 decibelios del «susurro del viento de noche» a los 130 de un avión.

T

o be or not to be. La imagen del esqueleto azul pensador es otra de las figuras icónicas de la Domus en la que la invitación a pensar es una constante.

Ú

nico. Cada visitante tiene la ocasión de comprobar, con su fisonomía, peso y media, si es un habitante único del planeta.

V

ela. Es la forma de la cubierta del edificio, formada por 6.600 losetas de pizarra sujetas por 159.348 tornillos.

W

hat's life? Es el título de uno de los módulos que apunta que la ciencia define la vida, la explica con datos como que el cuerpo humano solo precisa 24 de los 90 elementos químicos naturales existentes.

X

anelas inteligentes. Es el módulo que explica cómo cada ojo humano posee un sistema de lentes y estructuras que regulan, dirigen y enfocan los rayos de luz. El baile final de los puntos en la pantalla provocaba ayer carcajadas a tres visitantes.

Y

las exposiciones temporales son otro de los alicientes, con la sala Severo Ochoa, que acoge estos días la muestra sobre ciencia y creatividad Eureka .

Z

es la forma que empleó el arquitecto, Arata Isozaki, para cerrar la parte posterior del edificio, una solución ingeniosa para un espacio de difícil orografía.

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