El plan general

José Manuel Casabella

A CORUÑA

Pasado el plazo de alegaciones al PGOM, mientras el Ayuntamiento analiza y responde a cada una de las alegaciones presentadas, llegará el momento en el que el plan se remitirá a la Xunta para su aprobación. Dependiendo de su alcance podría ser necesaria nueva exposición pública y otro período de alegaciones, lo que retrasaría la aprobación definitiva. La participación ciudadana no debería reducirse a este trámite reglamentario, perfeccionándolo con otros más específicos que el Ayuntamiento podrá crear para el seguimiento del plan y para que las modificaciones posteriores sean coherentes con los principios que han servido para redactarlo. En algunos países existen comisiones de asesoramiento que legitiman las decisiones urbanísticas. Nuestra normativa debería incorporar mecanismos como ese, que permitan contar con las garantías necesarias para efectuar reformas del planeamiento. Además de los técnicos, no estaría de más la existencia de una «segunda cámara» que avalase esas decisiones, sin que suponga injerencia en las competencias municipales y en un PGOM cuyo planteamiento global y filosófico tiene un apoyo mayoritario.

Sobre los edificios fuera de ordenación y los patios de manzana, que tanta controversia han generado, falta conocer la corrección adoptada. A partir de ahí se podrán analizar otros aspectos como la Ciudad de la Tecnología de las Rañas, las Jubias, la urbanización del Agra de San Amaro, el Museo de la Automoción y otros de no menor trascendencia, como la remodelación de muelle de Calvo Sotelo, la ocupación de los terrenos del Puerto en San Diego, o la elevada edificabilidad de la intermodal de San Cristóbal. Y alguien tendrá que explicar porqué se ha adoptado un único coeficiente de posición para calcular los aprovechamientos de edificabilidad, tanto si el edificio está en los Cantones o en Labañou. Espero que las intenciones del Plan Busquets puedan ejecutarse con todas las garantías, y disponer de un documento urbanístico (¿de consenso?) que incorpore todas las correcciones necesarias. Y que cualquier organización política, en el hipotético supuesto de un cambio de gobierno municipal, pueda sentirse comprometido con su contenido y llevarlo a la práctica con el total convencimiento de su idoneidad y conveniencia.