El agresor del Orzán rechazó un pacto de seis años y ahora se enfrenta a 10

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

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José Pisos, el autor confeso de las puñaladas, junto a uno de los otros tres acusados
José Pisos, el autor confeso de las puñaladas, junto a uno de los otros tres acusados MARCOS MÍGUEZ

José Pisos prefirió ir a juicio porque pensaba que se libraría de prisión

18 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

José Pisos, el autor confeso de propinar 12 puñaladas a un joven indefenso tirado en el suelo en la calle Orzán el 16 de abril del 2024, pudo haber aceptado la rebaja de pena que ofreció el fiscal en su escrito de calificación y no jugarse ahora, tras el juicio, la posibilidad de ser condenado a 10 años. Llegó el martes a la Audiencia conducido por la Guardia Civil desde prisión y con la intención de que su abogado negociase con el ministerio público y la acusación particular una reducción del castigo. Tenía a su favor que ya había adelantado unos 4.500 euros de un total de 10.000 correspondientes a la indemnización de la víctima. La acusación pública se avino a bajar la pena y que todo quedase en seis años y medio. Pero a José Pisos no le pareció suficiente y rechazó la propuesta pese a su segura culpabilidad, por lo que el juicio se inició.

Más allá de las pruebas, que las tenía todas en contra, la propia confesión, tanto del autor principal como de los otros tres acusados, va a suponer una condena segura. El que peor lo tiene es José Pisos. El resto de procesados podría incluso eludir la prisión, pues las acusaciones piden para ellos cuatro años de cárcel. Pero se beneficiarán por haber pagado íntegra la indemnización, por lo que la pena podría quedar en dos años y, al carecer de antecedentes, se librarían de la cárcel.

En la última sesión del juicio celebrada este miércoles, se esperaba la comparecencia de un testigo fundamental, el joven senegalés. Pero no se presentó. Aquella madrugada, el chico caminaba con una muleta por la calle Orzán cuando vio a cuatro personas dándole una paliza a otra. Nadie hacía nada para detener el ataque. Sin pensarlo, gritó a los agresores que parasen. Se acercó todavía más cuando uno de ellos sacó una navaja. Entonces, uno de los acusados lo empujó, tirándolo al suelo. Con una pierna lesionada, continuó rogándoles que dejasen en paz a la víctima mientras uno de ellos la apuñalaba y le daba patadas en la cabeza. Solo cesó cuando se escuchó el sonido de las sirenas de la Policía Local.

El héroe senegalés

Los cuatro huyeron del lugar y cuando llegó una patrulla este joven africano les señaló qué dirección habían tomado. El agente le pidió que se subiera al vehículo para identificarlos. Lo hizo y a 150 metros, en la calle Torreiro, los vio y se lo dijo a los policías, que detuvieron a los supuestos autores del ataque.

José Pisos no es la primera vez que está en la cárcel. Ya sabe de qué va eso. Conoce cómo se las gastan algunos. Estuvo preso hace un decenio y hace dos años volvió tras ser detenido por estos hechos. Pero en los primeros meses tuvo muchos problemas de adaptación. A este recluso coruñés de 40 años lo han tenido que cambiar de módulo hasta en tres ocasiones. No se aclimata en ninguno. En todos tuvo encontronazos. Ninguno grave, pero para que no fuera la cosa a más Instituciones Penitenciarias veló por su seguridad y por la del resto. Y con él no parece que reine el buen ambiente esté dónde esté.

Ya antes de entrar esta última vez en la cárcel se le vieron sus costuras. Acababa de apuñalar 12 veces a un hombre y entró en los juzgados mirando a las cámaras sin dejar ni un momento de sonreír cuando la víctima se debatía entre la vida y la muerte en el hospital.

En el juicio no sonrió. Incluso pidió perdón. Alegó que en aquella época de su vida «me estaba drogando todos los días, bebiendo alcohol, fumando porros y metiendo cocaína a diario. No era yo, consumía de todo». La declaración de la víctima dejó a la sala sorprendida, porque cuando llegó inconsciente y muy grave al hospital, «yo no tenía conocimiento de que había sido apuñalado. Me lo comunicó el médico de Urgencias».

«En aquella época no era yo. Consumía cocaína y porros a diario»

«Cuando llegué inconsciente al hospital no sabía que tenía puñaladas»