Volar a los 100 años de edad

Rosa Rodríguez Gómez puede presumir de haber llegado a centenaria, y cumplir uno de sus sueños: subirse a un avión. Hace dos semanas se fue a Madrid, y «el viaje fue muy tranquilo»


Sonriente, simpática, presumida, y muy, muy trabajadora. De hecho, Rosa Rodríguez abandonó su etapa laboral hace poquísimo tiempo. A los 97 años. Y, si no fuera por un problema en la vista que le impedía ver bien, seguramente esta centenaria coruñesa celebraría cosiendo o calcetando el Día Internacional de la Mujer, que se celebra mañana, 8 de marzo.

«Durante toda mi vida trabajé mucho. Tanto en casa como fuera de ella. Ejercí de costurera en una tienda de mi tía, y también formé parte del grupo de Mujeres al Servicio de España durante la Guerra Civil española. Allí hacíamos toda la ropa para el Ejército, camisas, pantalones... Todo. Éramos muy trabajadoras. De mi familia estábamos empleadas tres: mi madre, mi hermana y yo», recuerda la centenaria coruñesa, Rosa Rodríguez Gómez, en el salón de la residencia donde vive desde hace tres años.

Ella nació en 17 de octubre de 1909, y siempre ha vivido en la ciudad herculina. Con su familia ha residido en la calle de la Barrera, aunque después se cambiaron a la calle Real. Antes de trasladarse a la residencia de la Institución Benéfica Social Padre Rubinos, donde vive desde el año 2007, la centenaria coruñesa pasó una temporada con su hermana, en un piso de la calle de la Amargura, en la Ciudad Vieja.

Ahora, sigue yendo a esta calle por razones estéticas, porque hace 17 años frecuenta la misma peluquería. Así, una vez a la semana baja a arreglarse al negocio que regenta Maribel Martínez. Rosa Rodríguez confiesa que no sabe cuál es el secreto para haber superado el centenar y ya ir camino de los 101 años, un secreto que sí conoce su peluquera: «Ella siempre trabajó y anduvo mucho. De hecho, solía ir caminando de la calle de la Amargura hasta Santa Cristina, en Oleiros», cuenta la profesional.

Incluso, hasta hoy intenta mantener el hábito caminado por las calles de la residencia, aunque ya no salga para dar sus paseos hasta la escultura del Millennium, en el paseo marítimo. A parte de eso, dos veces a la semana, esta coruñesa centenaria queda con sus amigos en la plaza de María Pita. «Solemos reunirnos entre seis y diez compañeros en el bar del Orlando. Es el último de la plaza». Y, en su grupo de amigos, hay gente a la que le dobla la edad, ya que tienen entre 50 y 57 años.

Como llegar a los cien no se celebra todos los días, ella sopló tres veces la tarta de cumpleaños. Fue con ellos, con los amigos de la residencia y con sus familiares, con lo que decidió festejar por triplicado el sumar tres cifras a su edad. «Las fiestas me hicieron mucha ilusión. En la celebración con la familia, estuvimos cerca de veinte personas. Entre ellas, mis nueve nietos y dos bisnietos. Así que lo pasé divinamente».

Menos fiestas

Rosa Rodríguez Gómez cuenta que en su época, aunque ya existiera el Día Internacional de de la Mujer, «no había tantas fiestas como hoy. Actualmente, se celebra mucho más». Rosa Rodríguez Gómez dice que va a conmemorará los cien años del Día de la Mujer en la residencia. La centenaria coruñesa puede presumirse de haber visto y vivido muchos cambios de la sociedad. De hecho, hubo uno que le quedaba pendiente: volar.

Hace dos semanas, por primera vez estuvo entre las nubes. ¿Cuál fue su primer destino? Madrid. «Fue un viaje muy tranquilo, y me lo pasé muy bien. No tuve miedo a volar», nos dice mientras la peluquera le lava el pelo, como vienen haciendo desde hace 17 años.

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