Una mujer exoneró en el juicio a su nuera después de que esta reconociese que le robó la cartilla y le sacó el dinero de la cuenta
11 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La nuera se pasó «tres pueblos» el día en que necesitaba dinero y no se le ocurrió mejor cosa que sacárselo a su suegra. No a la fuerza, pues no le tocó ni un pelo, sino por la espalda. Se apoderó de su libreta de ahorros, de su DNI y se presentó en el banco haciéndose pasar por la titular para sacarle el dinero. Claro que la mentira tiene las patas cortas y la verdad se descubrió en cuestión de horas. Por hacer eso se abrieron diligencias procesales contra ella y el fiscal pidió que fuese condenada a año y medio de prisión al considerarla autora de un delito de estafa y otro de falsedad. Además, deberá pagar una multa de 300 euros.
Ayer se celebró el juicio en la sección segunda de la Audiencia Provincial y allí estaban suegra y nuera para responder a lo que el fiscal y la defensa consideraran oportuno. La primera en hablar fue la procesada, para reconocer los hechos que se le imputan. Explicó que sí se hizo con la cartilla y el DNI y sacó el dinero de la sucursal, algo de lo que, según confesó, está «muy arrepentida».
Situación económica
Lo hizo, tal vez, empujada por una penosa situación económica de la que no sabía cómo salir. Ayer, abochornada por los acontecimientos que siguieron a los hechos, pidió perdón. También hay que decir a su favor algo que el juez tendrá en cuenta a la hora de emitir la sentencia -se emitirá en cuestión de dos o tres semanas-, que le reintegró a su suegra el dinero que le había sacado del banco, que asciende a la cantidad de 1.500 euros.
La procesada, residente en Oleiros y que carecía de antecedentes penales hasta el día en que cometió los hechos, acudió al domicilio de su suegra días antes del 22 de septiembre del 2006. Ese día, aprovechando un descuido de la madre de su esposo, se hizo con la cartilla del banco y con su DNI, pues sabía con certeza el lugar en el que lo guardaba y que la suegra no lo iba a echar en falta.
Y salió a la calle. Durante unos días estuvo indecisa. No sabía si llevar a cabo el plan o no. De hecho, estuvo a punto de devolver las cosas a su sitio. Pero amargada por las estrecheces económicas, la mañana del 22 de septiembre de aquel año se presentó en una sucursal de la entidad bancaria que guardaba el dinero de su suegra. Eligió una de la ronda de Outeiro en A Coruña.
Hizo cola, se dirigió al empleado y le entregó la cartilla y el DNI de su suegra, solicitando el reintegro de 1.500 euros. El trabajador no sospechó. Le hizo entrega del documento para que lo firmara y la procesada imitó la firma de su suegra. Le quedó tan bien que nadie puso en duda su identidad, entregándole el dinero. Por hacer eso, el fiscal pide que sea condenada. Su suegra, en cambio, le perdonó.