Redactar el Plan General de Urbanismo es mucho más que dibujar el diseño y la ordenación de una ciudad. Un plan general recoge una filosofía, un espíritu y una intención sobre cómo debe ser esa ciudad en el futuro. Una ciudad que apuesta por el mayor bienestar de los coruñeses y coruñesas de hoy y del mañana, por la movilidad, por los servicios y el empleo, por la recuperación de espacios públicos, por las zonas verdes, por la rehabilitación de las zonas consolidadas y la mejora de la calidad urbanística de los edificios y espacios que se construyan en el futuro.
Ese es el espíritu del plan general de A Coruña y así quedará consignado en el documento final. Y para lograrlo se han puesto los mejores cimientos: la redacción del documento a cargo de uno de los mejores urbanistas de Europa, Joan Busquets; la participación de todos los sectores sociales, empresariales y técnicos de la ciudad; la intervención de todas las administraciones implicadas con la realización de informes sectoriales y, sobre todo, la voluntad de que todo el proceso se realizase con total transparencia, con información para los ciudadanos a través de Internet y en presentaciones públicas y exposiciones. Cualquier persona, institución, entidad o colectivo ha tenido oportunidad de opinar, solicitar información o aportar su valoración a lo largo de estos dos años de elaboración del plan.
Frente a esta voluntad de claridad, el Partido Popular de A Coruña ha vuelto a apostar por la sombra, por la duda y la mentira. El PP ha dado la espalda al plan general de los coruñeses desde el principio, sin argumento alguno. Los populares coruñeses, a las órdenes de don Carlos Negreira, han rechazado acudir a las reuniones de debate sobre el plan a las que fueron invitados, no se han leído ni una línea del documento en estos más de 24 meses de redacción y votaron que no en el pleno pese a reconocer públicamente que el plan era bueno. Y votaron no al documento una vez incorporadas al mismo las recomendaciones solicitadas por la Xunta -cuya participación en el proceso de tramitación del plan se desarrolla en un clima de colaboración y lealtad institucional- y que entre dichas recomendaciones no figuraban asuntos de los que el PP ha hecho bandera contra el PGOM.
Y ahora, cuando el plan se acerca a su aprobación provisional, el señor Negreira manipula de forma burda la figura urbanística de fuera de ordenación, recogida y utilizada en toda la normativa española desde el año 1975; lo aliña con una lectura sesgada del Real Decreto 716/2009 y se saca de la manga una campaña de mentiras que ha alarmado innecesariamente a los ciudadanos, además de calumniar gravemente al gobierno elegido por todos los coruñeses y coruñesas con el peor insulto posible: el de terroristas.
Por eso, el gobierno local ha dado un paso adelante y ha zanjado de forma definitiva un debate que podría generar intranquilidad a los coruñeses: ningún edificio ya construido en la ciudad o que esté en proceso de construcción quedará fuera de ordenación por razón de altura o volumetría en el nuevo PGOM y esta decisión quedará recogida por escrito con una redacción clara y contundente en el documento definitivo del plan general.
Apuesta por la rehabilitación
Por tanto, el plan general garantizará que en caso de incendio o catástrofe se puedan construir las mismas alturas y mantendrá su apuesta por la rehabilitación integral de las casas al igual que ha hecho hasta ahora en barrios como Sagrada Familia, viviendas del Carmen o Palavea y que tendrán continuidad en Mariñeiros y el Birloque, entre otros barrios. Es momento de que el PP deje de agitar fantasmas como la pérdida de valor patrimonial de las viviendas o los supuestos problemas en la constitución de hipotecas o en las transmisiones inter vivos.
Pero esta agitación ciudadana, estas mentiras a los coruñeses, esta estrategia del miedo que aplica el PP coruñés a su política en la ciudad tiene una única razón de ser. Este plan nace con una filosofía y un espíritu claros que no coinciden en absoluto con el proyecto de ciudad de los populares. La verdad tras esta campaña es que Carlos Negreira rechaza el plan general porque no se ajusta al concepto de urbanismo del PP: la especulación desaforada, la demolición frente a la rehabilitación, la sobreedificación frente a los espacios públicos y el cemento frente a las zonas verdes.
No es esa la ciudad que queremos, señor Negreira. Queremos la nueva ciudad que diseña el plan general, con mejor movilidad, con sendas verdes y espacios públicos de calidad, con bienestar y progreso. Un plan que seguirá su camino hacia la aprobación definitiva para ser, como es su aspiración, el mejor plan para la Coruña del futuro.