Armadores de los Países Bajos compran un pesquero coruñés y lo adaptan en ?Oza al arte «fly shooting», o pesca rápida, para faenar en el canal de la Mancha
22 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los holandeses pescan tecnología en A Coruña. Una familia de armadores de los Países Bajos acaban de adquirir el pesquero coruñés Nuevo Medusa, de 31 metros de eslora y ya bautizado como Good-Hope , e hicieron navegar desde su país de origen al arrastrero de su propiedad Endurance, de 33 metros, hasta la dársena de Oza.
En este muelle los dos buques están siendo sometidos a una profunda transformación que permitirá adaptarlos a la pesquería de moda, la fly shooting , o pesca rápida, utilizada por compañías francesas y holandesas en los caladeros del canal de la Mancha y en el sur de Escocia.
Para la realización de los trabajos en el Nuevo Medusa y en el Endurance contrataron a la empresa coruñesa Carral Marine Technology, ubicada en el Martinete. Los técnicos de esta empresa especializada en maquinaria de pesca, de fondeo y de remolque montan en los pesqueros maquinillas de última tecnología, equipos hidráulicos y sistemas de mando y control.
Los dos barcos, que hasta ahora se dedicaban a la pesca por medio del arrastre de fondo, cambiarán a una arte muy similar, al cerco. Los barcos localizan el área de pesca y paran sus máquinas. Largan por popa las malletas, las puertas y la red, que forman un cerco de una extensión superior a 3.000 metros cuadrados, un trabajo que no suele exceder de los 30 minutos. Y una hora más tarde el aparejo ya está en cubierta.
Salmonetes, doradas y sepias
El armador del Good-Hope , Louwe de Boer, aseguró que durante la jornada de pesca pueden realizar hasta siete lances, y que en cada sacada pueden llegar a capturar entre tres y cinco toneladas de pescado, sobre todo salmonetes, doradas, rubio, sepias, pulpo, chocos o calamares.
Albert de Boer, propietario del Endurance , indicó que los barcos regresan todos los días al puerto, «casi siempre a Boulogne o a Le Havre», por lo que la pesca gana un importante valor añadido «al no tener que someterse a los procesos de hielo o refrigeración», subrayó.
Otro de los beneficios del sistema fly shooting que destacan los hermanos De Boer es el ahorro en personal, ya que la tripulación de los buques la componen un máximo de siete personas, «cuando para el arrastre es necesario enrolar entre quince y diecisiete hombres». Además, los barcos se posicionan sobre «los cabezos -zonas de pesca- y ahí se paran, con el consiguiente ahorro en combustible», señaló Albert.
La familia De Boer alabó los buenos equipos construidos por Carral Marine: «No hemos encontrado en toda Europa sistemas tan avanzados», dijeron.