El comercio del centro denuncia un aumento de hurtos en Navidad

A CORUÑA

Los cacos aprovechan las aglomeraciones que se forman estos días para sustraer objetos de poco valor

28 dic 2009 . Actualizado a las 11:49 h.

Los hurtos en el pequeño comercio del centro de la ciudad se han disparado con la llegada de la Navidad. Aprovechando las aglomeraciones típicas de estas fechas, los cacos intentan sustraer objetos de todo tipo que luego revenden, regalan o destinan para su uso personal. Al no superar, por lo general, los 400 euros, este tipo de acciones se quedan en simples faltas. Por ello, en la mayoría de los casos, los comerciantes, frustrados, optan por no presentar denuncia.

«Nosotras tenemos orden de llamar a la policía cuando sucede algo así, pero nunca presentamos denuncia», explica la dependienta de un comercio de la calle Real. Como la mayoría, prefiere guardar el anonimato, bien por norma del comercio, bien para evitar dar la imagen de vulnerabilidad de este. «Mis jefes consideran que es una pérdida de tiempo, que si la cosa va a adelante hay que ir a un juicio donde lo más que le pasará al ladrón va a ser una multa», dice.

En ese línea se manifiesta la responsable de una tienda de de la calle Galera, víctima de un hurto por valor de unos 200 euros hace tres días. «Tuve que ir a poner la denuncia y perdí la tarde entera de una jornada de trabajo. Luego, a la ladrona la cogieron con cosas de otras tiendas. Pero ahora hay que ver si en los de las otras tiendas ponen la denuncia. En nuestro caso, como no supera los 400 euros no hay nada que hacer», explica.

De la acción de los delincuentes menores no se libran tampoco las franquicias. Pese a sus sistemas de seguridad y alarmas, las escenas de cacheos en las puertas de los comercios de algunas multinacionales del textil de la calle Real se ven día sí, día también. La empleada de uno de esos locales certifica el aumento en estas fechas: «Siempre hay alguno que roba o intenta robar, pero ahora lo cierto es que hay muchos más».

Sospechosos habituales

Los comerciantes del centro tienen perfectamente identificados a varios de los ladrones que operan en la zona. Aparte de las pandillas de chicas adolescentes («En estas épocas entran, y una se va a una esquina, otra a la otra y mientras las intentas controlar a todas te vuelves loca», asegura una dependienta), actúa un hombre «de 30 años, moreno, delgado y con una buena apariencia que a nadie haría pensar que se dedica a esto» en el que coinciden casi todos. «Se le ve continuamente por aquí, la policía lo conoce y siempre está esperando un descuido para robar lo que sea. Yo creo que ha robado en casi todas las tiendas y no le pasa nada», explica resignada la joven.