Desde su clínica de la ronda de Nelle, estos fisioterapeutas trabajan para devolver la movilidad a sus pacientes porque, según aseguran, «la vida es movimiento»
08 nov 2009 . Actualizado a las 03:04 h.Es un pionero de la fisioterapia en la ciudad. De hecho, el presidente del Colegio de Fisioterapeutas de Galicia, José Luis Aristín, tiene el número de colegiado 011. Su hija Beatriz (colegiada número 309) ha seguido sus pasos. Cómo no hacerlo, conviviendo desde su nacimiento con el convincente discurso de un enamorado de su profesión como su padre. Debió de ser la única niña de su colegio que no llevaba una mochila más grande que su espalda: «Créeme, nunca llevé mochila. Siempre me inculcó mi padre la necesidad del ejercicio, sobre todo nadar», recuerda Beatriz. Y es que para ejercer día tras día en el centro de fisioterapia Ronda de Nelle hay que estar en forma: «Paradójicamente puedes adoptar posturas forzadas cuando estás atendiendo a un paciente. Con el tiempo vas aprendiendo a utilizar el cuerpo», asegura la fisioterapeuta.
«La vida es movimiento. Y lograr la movilidad del paciente es nuestra premisa», sentencia José Luis, al que se le ilumina la mirada cuando se habla de la Escola Universitaria de Fisioterapia de A Coruña, integrada en la UDC y de la que es profesor de Fisioterapia del Deporte: «Es un referente a nivel estatal. Tenemos en casa una carrera que es puntera y a la que hay que prestarle más atención», afirma orgulloso. Y es que, a pesar de su juventud, la titulación se ha convertido en una de las más demandadas por los estudiantes: «Es más que una simple moda, porque llevamos así desde 1993, con una trayectoria ascendente», matiza Aristín.
Y es que a lo mejor ha llegado la hora de que la fisioterapia tenga el reconocimiento popular que reclaman los profesionales: «En Francia todo el mundo tiene asumido que va al médico y al fisioterapeuta. Aquí todavía parece que cuesta. Será porque tenemos profesionales muy jóvenes, aunque lleva practicándose más de cincuenta años en España», reflexiona José Luis, mientras su hija apunta que «todavía existe mucho desconocimiento, incluso dentro del entorno sanitario. Nos llegan pacientes tras largos procesos de dolor y muchos tratamientos médicos que tienen una curación más complicada que si se les hubiera cogido a tiempo».
Volcados con el deporte
De todos modos, insisten ambos en que la prevención es la más poderosa arma con la que cuentan. Y ahí entra a jugar un papel imprescindible la otra pasión de José Luis, el deporte, que se las ha ingeniado para integrarlo en su profesión: «Mi vida ha sido el deporte. Llevo 24 años en ese mundo. A día de hoy es raro el club deportivo que no cuenta con un fisioterapeuta, pero cuando yo empecé, al menos en esta ciudad, estaba solo», recuerda este ex fisioterapeuta del Deportivo, por cuyas manos han pasado las estrellas de aquel recordado Superdépor: «Ahí trabajamos todos, aunque no todos marcamos goles. Pero te aseguro que sufrí en el banquillo como el que más».
La familia no termina ahí. En la clínica están haciendo sitio ante la posible llegada de un nuevo fichaje para el equipo: «Mi hermano es neurólogo, lo que está íntimamente relacionado con la fisioterapia en el tratamiento de parálisis, enfermedades degenerativas o hemiplejias. Está preparando el MIR, a ver si se nos une», cuenta Beatriz.