«Soy el 'buenos días' de La Coruña»

La Voz

A CORUÑA

Llegó hace más de 27 años a la ciudad y se considera ya «más coruñés y gallego que brasileño» tras casi tres décadas junto a su mujer, Chus, en el barrio de la Gaiteira

10 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Su cara es una sonrisa permanente. La misma que le acompaña desde que en 1981 apareciera por el aeropuerto de Alvedro con la vitola de ser el mejor jugador del mundo de fútbol sala. «Yo nací en Río, pero no soy un brasileño de favela. Mi padre era capitán del Ejército y fui a buenos colegios. Pero Europa siempre es un sueño para todos los de mi país y yo no me lo pensé cuando me surgió la oportunidad», cuenta Denis Ney Araújo da Silva.

Su desembarco en A Coruña fue promovido por el ya fallecido Miguel Mosquera, presidente del Chaston de fútbol sala. «Me vio en un amistoso y me fichó. Yo no había oído hablar nunca de La Coruña, pero no me lo pensé ni un minuto», añade antes de presumir que «hoy soy ya más coruñés y gallego que brasileño».

Confiesa que con la ciudad le pasó como con su mujer, Chus. «Fue un amor a primera vista». Correspondido, por cierto: «Soy el 'buenos días de La Coruña'. Me saludo con todo el mundo. Conozco al conductor del bus, al taxista, a los butaneros, a las abuelas... Siempre me siento muy querido».

Denis desmiente cualquier parecido de A Coruña con Río de Janeiro. «No tienen nada que ver, porque La Coruña tiene identidad propia. No conozco a nadie que no le guste y siempre se lo digo a mis compatriotas cuando me vienen a ver. Aquí hay buenos colegios y la seguridad social funciona más o menos. Y hay la oportunidad de trabajar duro para labrarse un camino», añade por experiencia propia. «Cuando yo jugaba, el deporte no movía el dinero que hay ahora. Yo conocí a la que hoy es mi mujer a los seis meses de estar aquí, me enamoré y rechacé algunas ofertas que tuve. Quería casarme y tuve que buscar trabajo. Primero lo hice en Naranjas Ibáñez y a los tres años tuve que irme al paro. En el año 89, entré en Zara cobrando diez mil pesetas. Empecé de mozo de almacén y fui progresando. Primero a jefe de equipo y luego a gestor de exportaciones, que es lo que hago ahora. A la empresa le ha ido muy bien y yo no me puedo quejar», relata.

También tiene sus propias ideas políticas. Se declara fan de Lula y rechaza los nacionalismos. «Cuando oigo discutir de la ele del topónimo, solo pienso en que para entrar en Brasil hace falta el pasaporte español, los extremismos son malos en todos los ámbitos de la vida», resume este brasileño practicante.

Confiesa Denis que no sabe sambar , «a mí lo que se me da bien es tocar la percusión, de bailar nada», y espera ansioso que el próximo Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016 «sirvan para demostrar al mundo que en Brasil hay algo más que samba, favelas y pobreza y que somos un país con muchas posibilidades de hacer cosas muy importantes».