La universitaria que nunca va al botellón

A CORUÑA

«Este es mi cuarto año en la Universidad Sénior. Empecé al mismo tiempo que mi nieto, que está en Derecho, y le dije que iba a acabar antes que él. Acerté. Todavía va en tercero», comenta sonriente María del Carmen Cervigón Rodríguez , que en diciembre cumplirá unos bien llevados 80 años. «Es el alumno de más edad de cuantos tenemos matriculados en A Coruña. En la ficha nos consta que nació el 5 de diciembre de 1929», confirma Pilar García , directora de la Universidad Sénior. Ahí la tienen, en los jardines de Méndez Núñez, apenas unas horas antes que los otros universitarios tomen esta céntrica zona de la ciudad. «Nooooo», contesta María del Carmen cuando le pregunto si se anima a acudir al botellón. Cuando tenía la edad de sus nietos quiso estudiar Derecho en Santiago pero le fue imposible. «Mi padre era médico de la Marina y viajaba mucho. Como yo soy hija única no quería que me marchase de casa para no dejar sola a mi madre. Cosas de la vida que ahora no suceden», reflexiona esta sobrina nieta de Salvador de Madariaga que lleva en los genes la pasión por las letras. «Soy de una de las primeras promociones de Francés en la Escuela de Idiomas», recuerda. Una mujer de gran vitalidad que también ocupa el cargo de vicepresidenta del Instituto Benéfico Social Padre Rubinos, al que lleva ligada 43 años. «Creo que la clave a nuestra edad es hacer cosas. Estar en movimiento», comenta mientras paseamos por los jardines. Este año acaba en la Universidad Sénior, donde ha estudiado inglés, economía de Galicia, ecología -«me encanta», dice-, o derecho penal entre otras materias. «Los profesores son fantásticos», afirma la universitaria que nunca va al botellón. Un húngaro en el Casino. Se llama Gyula Vadaszi y nació en Budapest hace 31 años. Acaba de ofrecer un recital en la sede del Sporting Club Casino, que preside Juan José Medín Guyatt , dentro de la denominada Semana Europea de las Lenguas organizada por Europe Direct y la Diputación de A Coruña. Además de la curiosidad de ver a un húngaro por el Casino, lo más llamativo del asunto es que tocó un violín que según parece pertenece a su familia desde hace muchas generaciones y el propio artista calcula que debió de ser fabricado entre 1760 y 1780. Ahí tienen a este músico ganador de los más importantes galardones en su país y que desde hace un par de años vive en Santiago porque pertenece a la plantilla dela Real Filarmonía. Estuvo acompañado por la también húngara Veronika Gergely . Ahí los tienen. Por cierto, ella lleva una botella en la mano de una marca muy rara. Qué me apuestan a que es un agua húngara. Mamá ya lo sabe. Me viene a la cabeza aquella mítica discoteca de la movida viguesa bautizada con el nombre de No se lo digas a mamá. Pues la semana pasada se inauguró en la calle del Orzán, muy cerca de la plaza de Pontevedra, un pub-cafetería en el que mamá vuelve a ser protagonista. «Es un homenaje a las madres, y en especial a la mía, que siempre lo sabe todo», comenta Pedro Castro García , propietario de Mamá ya lo sabe. Es decir, que en Vigo perdían el tiempo porque aunque no se lo dijesen a mamá, ella ya lo sabía. Pedro es un ferrolano que hace siete años se vino a estudiar diseño de moda a A Coruña. «El primer sitio donde viví fue, precisamente, el lugar donde abrí el pub», comenta este emprendedor que apuesta por una decoración cuidada. «Es de estilo colonial, romántico, pero al final es como una casa de muñecas». afirma con dulzura. Un gran día. Más de mil personas, entre ellas distintas autoridades, se darán cita el próximo 17 de octubre en el Palacio de la Ópera con motivo de un acto muy especial, que va a servir para celebrar el Día Mundial de la Salud Mental. APEM, la Asociación Pro Enfermos Mentales de A Coruña, que preside José Luis Muruzábal , es la entidad organizadora del evento junto con Feafes Galicia. «Nuestro objetivo es integrar al enfermo mental en la sociedad. Ya contamos con centros en Carballo, Cambre, Cee, Betanzos y en A Coruña », comenta Esther Monterroso , directora y alma máter del colectivo.