Carmelo Anthony dio primero, pero el que ríe último ríe mejor y Kobe Bryant acabó dando el triunfo a los Lakers (105-103) en el primer partido de la final de la Conferencia Oeste. La próxima madrugada (3 horas, Digital Plus), los californianos tienen la oportunidad de dejar casi encarrilada la serie si ganan el segundo partido, que también se disputará en el Staples Center de Los Ángeles.
El ala-pívot de Denver dio un recital en el primer cuarto. Anotó 16 puntos, dejando claro por qué es uno de los mejores jugadores de la Liga. Todo lo contrario que Kobe, desdibujado en el inicio y víctima de una gran defensa. Phil Jackson se dejaba la voz en cada tiempo muerto. «Tenemos que hacer que Carmelo reciba el balón en donde queremos», apuntillaba una y otra vez en cada parón.
Al final, sus pupilos lo consiguieron. Fueron más agresivos y lograron que el de Denver finalizase con solo 39 puntos. La producción del jugador de los Nuggets fue menguando a medida que Kobe iba creciendo. La estrella de los Lakers fue todo pundonor. Recayó de su dislocación crónica en el dedo anular de la mano derecha, pero aún así sacó toda su raza para anotar 40 puntos. La mayoría, en la segunda parte.
Denver se empleó con dureza en las zonas y los Lakers respondieron de la misma forma. Prueba de ello fueron las 6 faltas de Nene Hilario y las 5 de Carmelo Anthony por los visitantes, o las 16 sumadas entre Gasol, Odom, Ariza y Bynum. Esto hizo que el jugador español no pudiera desplegar su talento habitual. Aún así, acabó con 13 puntos.
Lo que sí quedó claro es que Pau es el amo y señor en la pintura. Capturó 14 rebotes (lleva 32 en dos días), seis de ellos fueron ofensivos, colocó dos tapones e intimidó todo lo que quiso. Además, Gasol fue fundamental en la remontada (perdían de 8 a cuatro minutos del final), con tres acciones seguidas en el último minuto que voltearon el electrónico (forzó una falta en ataque, colocó un tapón y sumó los dos puntos que empataban el choque).
El técnico de los Nuggets, George Karl, (entrenó al Real Madrid en la 89/90), es otro de los gurús del baloncesto norteamericano. Su estilo alegre y divertido dio grandes resultados antaño en Milwaukee y Seattle, y ahora lo ha instalado en Denver. Prueba de ello es la media superior a 110 puntos que acumula en los play offs.
Karl ha planteado una serie dinámica, en la que cierra el pasillo interior siempre con la mente puesta en robar el balón y anotar rápido. Esto dio sus frutos en la primera parte, en la que aprovecharon 8 pérdidas de balón locales para marcharse en el electrónico hasta los 12 puntos. A esto también ayudó la habitual pájara que los Lakers suelen atravesar durante varias fases de los partidos. Un problema evidente de actitud.