La llegada de especies de dudoso control sanitario a las cadenas de alimentación hace que los precios en la lonja de A Coruña alcancen valores de los años ochenta
11 may 2009 . Actualizado a las 15:07 h.El Muro, como se le conoce en toda España al muelle pesquero de A Coruña, está atravesando quizás por su peor crisis de la historia, en lo que a sus usuarios respecta, tanto armadores como exportadores y minoristas. La situación es insostenible y de tal gravedad que está abocando al amarre de la flota, cuenta Juan Carlos Corrás, gerente de la asociación de armadores de buques de pesca PescaGalicia-Arpega-O Barco, un colectivo formado por 40 barcos de Gran Sol de pabellón comunitario y 24 buques de altura, pero del día o de litoral. Y lo peor de todo es que «el semblante está tan nublado que no tiene pintas de cambiar», subraya Corrás.
-En dos palabras, ¿cómo cree usted que está la situación pesquera del Muro?
-En primer lugar tengo que decirle que hablo desde el punto de vista de la asociación que represento. Pero no hacen falta dos palabras para definir cómo se encuentra el sector pesquero en A Coruña. Una lo define: muerto.
-Pero ¿es tan grave?
-Sí. ¿Que le parece que en estos momentos estén amarrados más de diez barcos, y los que van a caer, por falta de rentabilidad económica?
-Pero el mayor problema que tenían ustedes era el del precio del combustible. La bajada del coste del gasoil la consideraron un respiro. ¿Qué ocurre ahora?
-Pues que a pesar de capturar las mismas cantidades de pescado, los precios que alcanzan en la subasta de la lonja son inferiores a las cotizaciones de los años ochenta. ¿Sabe que la media de la cotización de la pescadilla es de 0,40 euros el kilo? ¿Que en infinidad de ocasiones se envía para convertirla en harina de pescado, o se entrega a instituciones benéficas?
-¿Y el motivo?
-Pues que en la actualidad está entrando en España de terceros países que no pertenecen a la UE el 70 por ciento del pescado que se consume en nuestro país. Y lo más grave es que ya viene directamente a las cadenas de alimentación, y con precios pactados con las flotas, por lo que los compradores de esas grandes áreas ya no bajan a las lonjas.
-Pero las importaciones estarán reguladas, ¿no?
-No lo sé, y permítame que lo dude. No creo que en Asia o en América Latina los marineros cobren salarios dignos, o que los barcos estén equipados con las medidas necesarias de seguridad marítima, o que se establezcan topes de capturas, o que se marquen tallas mínimas... ¿Y las inspecciones sanitarias?