Conexión fallida con Plymouth

A CORUÑA

En varias ocasiones se planteó crear una línea marítima que permitiese a pasajeros y vehículos viajar desde el puerto de A Coruña hasta Inglaterra. Ninguna prosperó

20 abr 2009 . Actualizado a las 13:23 h.

Antes de que llegase a Alvedro la conexión aérea con el aeródromo londinense de Heathrow hubo varios intentos de establecer una línea de transporte de personas y vehículos entre A Coruña e Inglaterra, aunque por vía marítima. Todo parecía indicar que la idea podría prosperar: existían las infraestructuras necesarias -con la rampa de embarque de vehículos del muelle de Calvo Sotelo infrautilizada-, se veía posibilidad de negocio, según los estudios realizados en su momento, y confluían voluntades incluso más allá de las fronteras gallegas para llevar el ferri a buen puerto. Pero, finalmente, los altos costes económicos y la potenciación de la línea existente desde Santander, hicieron que la iniciativa naufragase en el cajón de proyectos irrealizados, esperando volver a ser impulsada.

Ya en el verano de 1994 varias empresas británicas mostraron interés en poner en marcha un ferri que conectase A Coruña con Reino Unido. Y ni siquiera era esta la primera ocasión en la que se planteaba tal posibilidad. Pero la Autoridad Portuaria prefirió siempre mantener cierta discreción respecto a estos proyectos, por miedo a que su publicación hiciese que la línea terminase yéndose a otra ciudad.

En el año 1999 el entonces alcalde Francisco Vázquez potenció la idea que venía tiempo barajándose de la creación de la línea de ferri. La compañía Peninsular & Oriental Steam Navigation (P&O), que ya cubría la ruta entre Bilbao y las islas británicas, realizó entonces un estudio sobre la viabilidad de esta línea que conectaría el puerto coruñés con uno del sur de Inglaterra, en el que figuraban los de Portsmouth y Plymouth como destinos favoritos. Este estudio, según fuentes cercanas al proyecto, preveía unas elevadas pérdidas iniciales que durarían unos años; pero también reflejaba grandes beneficios una vez superada esta primera etapa. El problema era encontrar financiación para poner en marcha la línea, que suponía un desembolso inicial de unos 6 millones de euros. Fue este elevado coste el que determinó que el Ayuntamiento terminase echando el proyecto abajo, alegando, además, que no se disponían de barcos para cubrir la ruta.

No tardó mucho en reactivarse el asunto, en esta ocasión con el apoyo de la vecina comunidad asturiana. La Xunta y el Gobierno del Principado planteaban la posibilidad de establecer una línea entre A Coruña y Plymouth con escala en Gijón, en agosto del 2000. Un trayecto que se cubriría en día y medio y que gracias a su parada en el puerto asturiano llamaría a potenciales usuarios de todo el noroeste peninsular. De hecho, según los cálculos que manejaban los gobiernos autonómicos en aquel entonces, alrededor de 180.000 pasajeros viajarían en este buque al año. Pero, de nuevo, el desembolso inicial y el tener que mantener una línea deficitaria durante sus primeros años de vida hizo que al finalizar el año las negociaciones entre ambas comunidades se abandonasen.

Impulso tras el «Prestige»

La catástrofe del Prestige abrió, involuntariamente, una nueva oportunidad para el proyecto del transbordador. Aprovechando la campaña de promoción turística de la cornisa cantábrica que se impulsó tras la recuperación de las costas, los entonces alcaldes de A Coruña y Gijón -Francisco Vázquez y Paz Fernández Felgueroso-, se pusieron a estudiar conjuntamente nuevas estrategias comerciales que diesen viabilidad a la línea marítima en el 2003. Pero el obstáculo que no pudieron sortear los ediles fue, de nuevo, el económico. El importante desembolso que había que realizar en origen para atraer el interés de las compañías superaba la capacidad de ambos ayuntamientos, por lo que la intervención de los gobiernos autonómicos se hacía inevitable.

Un año después, Vázquez aprovechó la firma del convenio del puerto exterior para plantear la idea ante las autoridades que participaron en aquella cita. El presidente de Puertos del Estado, José Llorca; el de Portos de Galicia, Carlos Negreira; el de la Autoridad Portuaria coruñesa, Guillermo Grandío y el entonces conselleiro Alberto Núñez Feijoo asistieron a un almuerzo organizado por el gobierno local -al parecer Álvarez Cascos había dejado previamente la ciudad-. Fue allí donde al alcalde lanzó la idea, que fue bien recibida por los presentes, aunque con ciertas reticencias por parte del Gobierno autonómico en el plano económico, ya que necesitaría una importante subvención que hiciese rentable y apetecible el proyecto a una operadora privada.

Lo hablado en aquella comida se quedó en meras declaraciones de buena voluntad. Con la marcha del Ayuntamiento de Francisco Vázquez, principal valedor del proyecto, no se volvió a retomar la iniciativa, aunque tampoco ha recibido carpetazo definitivo. A la espera de un nuevo rescate, el ferri A Coruña-Plymouth permanece amarrado en el mundo de las ideas.