Un trabajador de baja se queda sin prestación al ser descubierto por un detective yendo de bares

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

ECONOMÍA

OSCAR CELA

Llevaba diez meses de incapacidad, quejándose de que no podía caminar o conducir y de que tenía que dormir encogido

11 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un teleoperador coruñés acudió al médico el 27 de febrero del 2023 quejándose de que no podía estar de pie ni sentado mucho tiempo, haciendo constar que apenas era capaz de caminar unos metros, que le era imposible conducir o coger pesos, que sentía dolores insoportables y que cuando se echaba a dormir, tenía que hacerlo encogido. En definitiva, «no podía hacer nada». Con ese panorama, el médico de familia le diagnóstico una lumbalgia y le dio la baja. Hasta ahí, todo bien. Pero todo se empezó a torcer cuando comenzaron las citas en la mutua. La médica que lo atendía empezó a sospechar de que el trabajador ya no solo exageraba su estado, sino que, «posiblemente», se encontraba en condiciones de regresar a su puesto laboral.

Lo que hizo la mutua fue contratar a un detective y con el informe que este aportó, le notificó al teleoperador que la entidad «tenía pruebas de que no se encontraba impedido para el trabajo, así como la improcedencia del devengo de la prestación». Ante eso, el trabajador presentó una reclamación administrativa que fue desestimada el 31 de enero del 2024, por lo que la mutua le negó la prestación económica desde el 7 de junio del 2023 al 6 de noviembre del mismo año, día en que recibió el alta médica. El hombre presentó una demanda en el Juzgado de lo Social número 7 de A Coruña, que ratificó la resolución de la mutua y la Seguridad Social. Apeló luego al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), que tampoco le dio la razón.

Seguimiento

Según recoge la sentencia, el 22 de junio el trabajador acudió a la cita de la mutua. Allí, según declaró la doctora, el hombre entró en la consulta «manifestando que no podía estar sentado ni desplazarse más allá de 10 o 15 metros, que cuando entraba lo hacía con grandes gestos de dolor, gestos que no se apreciaban al salir cuando se levantaba y se marchaba». Lo hizo a las 09.38 horas. Sin imaginarse que en la puerta lo esperaba un detective que le hizo un seguimiento durante toda la mañana.

En el informe del profesional aparecía que «se desplazó caminando con normalidad poco más de un kilómetro en sentido ascendente hasta que alcanzó el lugar donde estaba estacionado su coche, a cuyo volante se desplazó hasta una zona próxima al parque de Oza, aparcando el vehículo y entrando en una cafetería de la que salió cuatro minutos más tarde para volver a conducir hasta detenerse en una cervecería, a la que accedió después de aparcar. Abandonó la misma un par de minutos después. Seguidamente condujo hasta el polígono de Ledoño, aparcando y entrando en otro bar, donde pidió una consumición, saliendo a las 10.45 horas. Condujo el vehículo hasta la localidad de Cerceda, donde entró en otro establecimiento. Luego se dirigió a su domicilio».