Los vecinos del 70 de San Andrés visitaron ayer los pisos de los que fueron desalojados. Tras el asentamiento de los muros, piensan que en pocos días podrán «volver a casa»
31 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La cara de Emilio Sande pintaba ayer mejor que el martes pasado, cuando fue desalojado de su casa de la calle San Andrés junto a su mujer y sus dos hijas. Aunque todos siguen teniendo al Hotel NH Atlántico como hogar improvisado, al menos ya cuentan con un idea sobre cuándo podrán regresar a su vivienda de verdad. «Es probable que el lunes, si se demuestra que la casa está ya totalmente asentada, hablemos de cómo se van a realizar las reparaciones», comenta vislumbrando el fin de su «pesadilla». La que empezó hace un par de meses, con los primeros temores, y alcanzó su máximo clímax el martes, con los bomberos y Protección Civil a las puertas de su casa indicándoles que no podían entrar.
«Los técnicos de la obra estuvieron colocando testigos en las grietas». Se refiere a un método mediante el cual se fija la distancia y el grosor de las grietas para comprobar, días después, si estas han cedido o, si por el contrario, el tema está estabilizado. «Ellos -se refiere a los encargados de la obra del 72-74-76- creen que el edificio está asentado, pero tienen que tomar estas precauciones para asegurarlo al 100%». Según lo que pudo ver el propio vecino, es bastante probable que los técnicos estén en lo cierto: «Yo, por lo que lo vi esta tarde -se refiere a ayer-, pienso que está prácticamente igual a cómo lo dejamos el martes. No creo que las grietas hayan aumentado de tamaño desde entonces».
Revisando, Emilio hace balance de cómo quedó su casa: «Hay grietas en todas las paredes. En el ala que queda al lado de la obra estas son mucho más grandes, de hasta tres centímetros y medio, mientras que en el otro son pequeñas fisuras de apenas unos milímetros. Además, han caído filas de azulejos, se han separado muros y han salido puertas del marco».
De cualquier modo, aunque Sande prevé que el lunes se puede arreglar todo, no hay nada fijo: «Nosotros le preguntamos a los de la obra qué pasaba con lo del hotel, que solo teníamos reservado hasta el lunes. Nos dijeron que no nos preocupásemos, que ellos se hacían cargo de los gastos durante el tiempo que hiciera falta». Esta actitud ha reblandecido la postura de Sande y su familia: «Solo pedíamos que se nos informase y ahora, al menos, tenemos información de lo que está pasando y de cómo se puede resolver».
Número 68
El otro edificio afectado por las grietas, el número 68, tuvo ante ayer la misma operación de colocación de testigos y registro de grietas. Carlos Lorenzo, que es el propietario del inmueble, ha solicitado que un estudio de arquitectos contratado por él y su familia actúe de modo sincronizado con los responsables de la obra. «Como no nos ofrecen información de que es lo que ha pasado, al menos ellos sí que nos las pueden decir. Ya tienen sus conclusiones», dijo.
Estas, según explica Lorenzo, pasan por no emplear un método de construcción adecuado a las características del suelo de la zona. Teniendo en cuenta de que la obra prevé plantas subterráneas, al llover se reblandece y se corre la arena.