Un mural de Urbano Lugrís, en un cuarto de baño

Los propietarios de un restaurante de A Coruña descubren una obra del artista.


Las clientas del restaurante A Mundiña, de A Coruña, son unas afortunadas. Su cuarto de baño es un museo. «Es auténtico y es muy bueno», afirma Urbano Lugrís Vadillo tras unos segundos de análisis de la obra, que quedó al descubierto durante los trabajos de reforma del local, que acaba de reabrir esta semana. «Sin la más mínima duda», añade Lugrís hijo, que contempla con entusiasmo el mural que hizo su padre en los años sesenta. «No me esperaba encontrar algo así», sentencia.

En el servicio de mujeres del establecimiento apenas caben dos personas y el cuadro ocupa una parte de la pared que está pegada al espejo. Representa un reloj con péndulo, del que cuelgan unas originales ristras de chorizos, y que marca las tres en punto. «Debía de ser la hora de la digestión, o cuando había acabado los chatos y se disponía a tomar un cocido», apunta con sorna el artista hijo de artista.

En la época en la que su progenitor pintó la obra, el bajo que hoy ocupa el citado restaurante en la coruñesa calle de la Estrella era la pensión-bar O León, un nombre que también aparece reflejado en el mural junto con la frase Unha cunca de viño e faise o camiño . «La letra es de mi padre. Es inconfundible. Y la caja del reloj es la que le hizo con el carretero de Burgos en la finca de mis tíos. Creo que existe de verdad», recuerda.

A Mundiña, uno de los restaurantes de referencia de A Coruña, estaba ayer lleno, aunque solo las clientas pudieron apreciar la joya que se esconde en el baño. «Les recomiendo que lo cubran con un cristal mate que permita que la obra respire y se pueda ver», aconseja Urbano Lugrís Vadillo.

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