Los trabajadores de la gasolinera das Cascas, situada en la avenida Linares Rivas en Betanzos, achacan el expediente de regulación de empleo por el que atraviesan a las obras que se están ejecutando en la calle. «Después de 27 años trabajando tengo que ir al ERE por una situación como esta», señaló José Ramón López, que es uno de los cinco trabajadores de la gasolinera de Betanzos que ha enviado al paro un mes a la plantilla para poder paliar las consecuencias de la situación. «Porque la familia se ha portado muy bien con nosotros y nos ha mandado un mes a cada uno, que podía haber despedido a alguno. Además, durante ese mes asumió el importe que restaba de nuestro salario ordinario», explicó José Ramón López.
Los efectos de las obras en las ventas de los negocios de la calle, según relata José Ramón López son importantes. «Desde que comenzaron las obras se han reducido las ventas en un 80%». Los trabajadores de la zona achacan el problema al escaso movimiento que durante estos meses se produce en la zona. «No pasan coches, solo hay circulación en un sentido, y tal y como está la calle llena de obras no para la misma gente que antes», explica. El próximo mes de diciembre regresará el quinto de los trabajadores, que en estos momentos se encuentra en el paro, y se normalizará la situación. Este empleado de la gasolinera considera que parte del retraso de las obras se debe a la «falta de organización». «En febrero pusieron las vallas y estuvieron un mes sin hacer nada, y ahora tenían que hacer turnos y trabajar las veinticuatro horas para terminar cuanto antes». En relación a la concentración, promovida por los empresarios y comerciantes para el próximo jueves, este trabajador señaló que «ahora que están acabando da igual manifestarse».
Las quejas por el retraso de las obras en la avenida Linares Rivas se repiten por todos los comercios de la calle. «Se nota bastante, sobre todo desde principios de septiembre. Es normal, la gente no tiene donde aparcar y se va a otros sitios», señaló Maite Dafonte, de la panificadora Betanzos.
Hay algunos locales que no saben si las pérdidas se deben a las obras o a la crisis económica. «No sé si son las obras o la crisis, pero sí que nos afecta», explica Carmen Novoa de Fontanería Velo, que sostiene que «la gente prefiere irse a comprar a un centro comercial».
Los comerciantes están de acuerdo con la ejecución de las obras, pero apuntan a que debieron de haberse realizado por tramos para no cortar al mismo tiempo todos los accesos principales a villa brigantina. «Nos levantaron Betanzos por los cuatro costados. En un negocio como el mío que vendemos a las empresas aún nos vamos salvando, pero algo se nota», comentó Marisa, propietaria de Marán Roupa.