Xoel dejó ayer de ser Deluxe, el seudónimo bajo el que se parapeta desde que en 2001 inició su carrera en solitario. Quizá para siempre (es lo más probable) o quizá no. Ni él mismo lo sabe, aunque gana puntos su retorno como peculiar cantautor y con nueva marca artística: Xoel López.
Lo deja en un gran momento profesional, cuando ya se había hecho un público que lo seguía incluso de festival en festival, para tomarse al menos un año sabático, en el que se dedicará a viajar, componer y tocar la guitarra para él. El cierre de la gira de Reconstrucción lo trajo de vuelta a la ciudad «donde empezó todo» (Xoel dixit), que es también en donde presentó el disco, en aquella ocasión en un abarrotado Teatro Colón.
El pasado miércoles tocó en su segunda casa, Madrid, en La Riviera, para 3.000 personas: antes del inicio del concierto se acercó a las taquillas del recinto, donde ofreció un improvisado concierto de más de media hora de duración. Es como si Xoel quisiese colmarse de música en vivo antes de tomarse ese período de reflexión. En A Coruña tenía prevista otra sorpresilla, pero al final el tiempo se le echó encima, pues la prueba de sonido la realizó antes de lo previsto.
Abrieron la noche sus amigos Elodio y los Seres Queridos y Félix Arias, que ejercieron como teloneros. Poco antes de las doce de la noche subió al escenario de Expocoruña acompañado por su banda. Xoel eligió para la ocasión un repertorio centrado en sus cuatro últimos discos ( If things were to go wrong , Los jóvenes mueren antes de tiempo , Fin de un viaje infinito , Reconstrucción ), los tres últimos cantados en castellano. Aplaudieron 1.500 espectadores.