Hace casi dos décadas, Úrsula fue dama de honor de las fiestas, distinción que este año han conquistado sus dos hijas
21 jul 2008 . Actualizado a las 13:43 h.No reciben el tratamiento de altezas, pero el hogar de los Casares es lo más parecido a una Casa Real. Siguiendo la tradición sólo la primogénita ha logrado hacerse con el cetro de reina durante un año, pero tanto la madre como la otra heredera se han quedado a las puertas.
Tenía diez años cuando Úrsula Casares se presentó al concurso ante la insistencia de su padre. Era la década de los noventa, y Úrsula todavía recuerda como fue aquel día. «Era mucho mas bonito que ahora, había un palco donde te subían, todas las niñas recibían algún detalle, ahora sólo la reina». Pero hay algo que no ha cambiado, «la corona es la misma que cuando me presenté yo, está muy gastada y casi no brilla», dice sorprendida la joven de 28 años.
«Es muy muy distinto», insiste Úrsula, «antes nos presentábamos diez o doce niñas, y ahora la mitad, este año eran cinco o seis». Entre ellas, estaban sus hijas Alba de ocho años y Yanira de cinco. «Es todo por mi padre, que quiere que las niñas se presenten, porque yo no tengo tiempo por mi trabajo para llevarlas, y es mi padre quien las lleva y las trae encantado», reconoce Úrsula.
Y gracias al abuelo Amando, Alba cumplió su sueño de ser reina hace un año. «Fue muy divertido, mis amigos me decían que estaba muy guapa», dice tímidamente ante la presencia de Sole, una de ellas. Puede que tomando como referencia a su hermana mayor, la benjamina, que duda entre si ser modelo o profesora de mayor, asegura que se presentará hasta consiga ser reina algún día. «Todavía es muy pequeña», sugiere la madre regalando una cariñosa mirada a Yanira.
En la edición de este año, las hermanas Romero se hicieron con el título de damas de honor. Alba quedó en cuarto lugar y Yanira un poco más abajo. «Quedó de las últimas, pero es que se presentó para que hubiera más niñas, todavía es muy pequeñita», dice Úrsula entre risas.
Es tiempo de vacaciones escolares, y madre e hijas comparten otra de sus grandes aficiones. «Ir a la playa», responden las tres al unísono. «Es lo que más nos gusta hacer», pero prefiero ser reina de Os Castros», señala Alba que aspira a convertirse en fotógrafa en un futuro.
Aunque no tanto como le gustaría, Úrsula pasa todo el tiempo que puede con sus hijas. «Entre semana casi no tenemos tiempo por culpa de mi trabajo, pero los fines de semana y en vacaciones aprovechamos al máximo posible» señala. «Si no hace día de playa, vamos al parque o nos vamos de compras, o a comer por ahí».
El abuelo es su principal apoyo. «Él siempre me echa una mano con ellas, las cuida cuando yo no puedo, y ellas están encantadas con él y con mi madre también, sólo que ella está mal de salud y no puede estar pendiente de las niñas».
Este año, ha sido la segunda ocasión en que Alba y Yanira se han presentado al concurso de reina de Os Castros, pero si por la madre fuera las pequeñas no lo volverían a hacer, «es mucho trabajo para mí, y es incompatible con mis horarios», pero ante la insistencia de las niñas de repetir la experiencia, una amiga de la familia se ofrece voluntaria. «Si ni la madre ni el abuelo pueden llevarlas, yo me ofrezco», señala Marina. Así que la presencia de Alba y Yanira está asegurada en la próxima edición. Las dos aspiran a una nueva corona para la familia Casares.