Un asturiano pesca un «campanu» coruñés de récord

Pablo Portabales pablo.portabales@radiovoz.com

A CORUÑA

Al séptimo día fue pescado. Una semana después de abrirse la veda en el coto de Chelo apareció el primer salmón de la temporada, y vaya ejemplar. El campanu coruñés pesó 8 kilos y 100 gramos, 90 centímetros de largo. «Nos dijeron que es de los más grandes que recuerdan y que en los últimos años casi ninguno pasó de 5 kilos», comenta Laureano Álvarez Valiña , hijo de Laureano Álvarez Hermida , que en realidad fue el que lo pescó, pero que no puede ponerse al teléfono porque va conduciendo de regreso a Asturias. Sí, porque el afortunado es un asturiano que dirige el restaurante Casa Laureano en San Martín de Teverga, a 38 kilómetros de Oviedo con dirección a Trubia, y que está casado con una coruñesa de Laxe, María Valiña Rey . «Precisamente fuimos a Laxe y pescamos dos salmones en el Ulla y, de regreso a casa, paramos en Betanzos ya que habíamos solicitado el permiso para pescar», recuerda. Los consejos del guarda. Dicen que el guarda de la zona, muy amable, les aconsejó ir hacia arriba de todo y en el pozo de San Agustín, en el municipio de Paderne, echaron dos cañas. «Al poco rato picó como si fuese una truchiña», comenta con delicioso acento asturiano. Empezaron a tirar con fuerza y habilidad, pero el hilo se enganchó en un palo. «No lo dudé y me tiré vestido al río para soltar el sedal porque no quería que se nos escapase la pieza por nada del mundo», relata Laureano. Dice que utilizaron quisquilla cocida y meruco, nuestra miñoca de siempre. El pescador está feliz. «Mi hijo no daba un duro por el coto, pero yo le dije que ya que habíamos gastado el dinero en ir teníamos que intentarlo», apunta. Ahí lo tienen, con el campanu coruñés de récord del que tienen pensado dar buena cuenta en compañía de unos amigos. Les va a hacer falta juntar a un buen número de buenos comedores. Un Arguiñano coruñés. Al que seguro que le encantaría cocinar el magnífico salmón del que les acabo de hablar. «Hombre,-comenta sonriente-, como Arguiñano no, es otra historia. Lo nuestro es enseñar a hacer platos sencillos y económicos y apostar por una alimentación sana y equilibrada», destaca el cocinero Juan Mato Bermúdez , que esta semana debutó en los mediodías de la TVG en el espacio Cociña para todos, que produce la empresa coruñesa Lúa filmes. Juan, natural de O Couto, Ponteceso, muy cerca de la tierra de la mujer del pescador del campanu , y afincado en A Coruña desde hace un decenio, es uno de los propietarios del restaurante Artabria, junto con su hermano Óscar y José Manuel Pérez Souto . «Tenemos previsto hacer 60 programas», precisa el hostelero mediático, que está acompañado en el espacio por Olga Rodríguez , que se encarga de los temas de nutrición, y Gemma Pardo , que elabora reportajes a pie de calle. Ahí lo tienen, con la nutricionista, en el plató coruñés donde graban cada semana. «Lo más difícil es que hacerlo en gallego normativo porque cocinar, aunque sea adelante de las cámaras, es lo que llevo haciendo muchos años», apunta mato.

Continúo con asuntos sociohosteleros que me llevan hasta la feria IMEX de la localidad alemana de Fráncfort. El Centro Superior de Hostelería de Galicia gestionó la cafetería que Turespaña montó en el stand de nuestro país en la citada y destacada cita ferial, la más importante del mundo dedicada al sector del turismo de reuniones e incentivos. Ocho alumnos fueron seleccionados para realizar allí sus prácticas dentro del área de Servizos de cociña. Se trata de Carlos Garvín Morón, de 19 años, que estudió en el IES de Monelos, y ahora es alumno de 1º de Diploma de Xestión de Empresas Hostaleiras, María Cristina Antón , de 21 años, ex alumna de Maristas y Liceo, y Adriana Lavandeira , de 28, ex del Salvador de Madariaga y el Centro Español de Nuevas Profesiones, que están matriculadas en 1º de Certificado de Elaboración e Xestión en Cociña. «Encantada. Fue una oportunidad bonita para conocer la ciudad y la feria. Trabajamos mucho y nos trataron muy bien. Mejor imposible. Fráncfort es muy cosmopolita, no me la imaginaba con tanta variedad», relata Adriana, una de las afortunadas alumnas coruñesas. Ya que parece una experta en temas hosteleros me atrevo a preguntarle por la mejor forma de preparar un salmón. «Vaya pregunta, -contesta alucinada-, yo saltearía unas verduritas tipo brécol, zanahoria, puerro, calabacín y las echaría encima del salmón con un poco de aceite y pimienta blanca. Lo envolvería todo en papel de cocina y lo haría en papillote en el horno, unos cinco minutos a temperatura fuerte. Para mi está exquisito», explica. Ahora el alucinado soy yo.