La estrella de John Balan, nombre artístico del marinense Manuel Outeda y el cowboy más famoso de Galicia, se apagó en la madrugada de ayer en el Asilo de Pontevedra. El hombre orquesta falleció a los 73 años, tras una vida nada fácil, pero intensa.
Su nombre quedará asociado a sus apariciones estelares en TVG, en solitario o acompañado por otro pontevedrés, el polifacético Rafael Pintos. Para otros, su recuerdo permanecerá por sus intervenciones en verbenas y fiestas con su inolvidable indumentaria del Lejano Oeste y sus imitaciones.
Nacido en Seixo (Marín), en el seno de una familia muy humilde, Balan se las arregló para hacerse un lugar en el complicado mundo artístico. En sus actuaciones, desplegó siempre una gran imaginación, altas dosis de improvisación, química con su público y una capacidad excepcional de imitar sonidos, voces y acentos gracias a un excelente dominio de las cuerdas vocales. Era capaz de montar todo un espectáculo musical con el solo uso de una puerta a la que daba golpecitos con sus puños y acompañaba con sonidos de su garganta. En su juventud, mucho antes de que soñase con ser la figura mediática en la que luego se convirtió, hacía las delicias de sus vecinos o los asustaba reproduciendo sonidos como el claxon de los coches o el ruido del autobús. En los años 1974 y 1975 apareció en el programa Directísimo, de José María Íñigo, en TVE, y estuvo de gira con Fernando Esteso y Andrés Pajares.
A pesar de su escenografía del Far West, Balan no consiguió uno de sus sueños: ser recibido por Reagan en la Casa Blanca durante su viaje a Estados Unidos, que fue retransmitido por televisión en España. Volvió a Galicia, donde con su sombrero de vaquero y el acento americano de su español o su gallego, Balan no pasaba desapercibido en ningún sitio.
Aquejado por una hemiplejia, pasó sus últimos años en el Asilo de Pontevedra, no sin antes ser objeto de varios homenajes públicos y actuar por última vez en el propio asilo. En julio del 2006 se subió a un escenario en el Teatro Principal para recibir el aplauso de los pontevedreses. Idéntica cita lo llevó en agosto del año pasado a Seixo, donde una plaza lleva su nombre.
El vecino más internacional de Seixo será enterrado hoy a las 17 horas en el cementerio de San Tomé de Piñeiro. Entre muchos de los asistentes se palpará el sabor agridulce de la despedida con el recuerdo de los innumerables momentos estelares. Como diría el propio Balan en sus mejores tiempos: «The show must go on» (el espectáculo debe continuar).