Con los ojos rasgados. En su álbum familiar llama mi atención una foto en la que aparece con un niño en brazos delante de la desaparecida tienda Singer del Cantón. «Es de 1968. Lo sé porque mi hijo Carlos tiene ahora 42 años. Acabábamos de venirnos a vivir aquí. La gente me miraba por la calle y los niños me tiraban del pelo, que lo tenía muy largo. Al principio me entró una congoja...», recuerda Rosa Ibe Idogawa en el salón de su casa de la plaza Isaac Díaz Pardo de Elviña. Sus ojos rasgados se convirtieron en toda una novedad en aquella Coruña monocolor. «¿Eres Filipina?», le preguntaban cada vez que salía a la calle. Nacida en Brasil e hija de japoneses trabajaba de enfermera en un hospital de Sao Paolo al que se fue a operar un coruñés de Cuatro Caminos que en el 59 había viajado de polizón a América en busca de un futuro mejor. Hubo flechazo. «Cómo no me iba a gustar, era una preciosidad», afirma Ramiro Bao Ares , su marido, antes polizón. Conocí a la primera japonesa que se vino a vivir a A Coruña hace quince días, durante la fiesta de despedida de los jubilados del Juan Canalejo. «Es la única oriental que tuvimos y ahora se jubila», comenta una responsable del centro. Idogawa trabajó desde 1977 como auxiliar de enfermería en departamentos como hematología, medicina interna o cardiología. Su marido, también jubilado y con el que tuvo 3 hijos, se dedicó a la descarga en el puerto y ambos pasaron 4 años en Inglaterra antes de asentarse definitivamente aquí. «Nos fuimos porque no tenía la mili hecha», apunta Ramiro que recuerda como si fuese ayer su regreso de Brasil en el Begoña y con su esposa japonesa. Ahí tienen a Rosa Ibe que, a pesar del tiempo que lleva en Galicia, habla en un idioma particular mezcla de castellano y brasileño y no piensa en regresar a su tierra natal. «Síntome máis de aquí», sentencia la mujer que durante tres décadas le dio al Juan Canalejo un sabor oriental. Inglesa y coruñesa. Acento original también tiene Elaine Louise Barker , una sonriente inglesa que desde hace 14 años reside en A Coruña. Les hablo de ella porque hasta el 23 F expone sus fotografías en blanco y negro en el hotel Meliá María Pita. En lugar de sobre papel, las imágenes de Elaine aparecen sobre lienzo. «Niños en la calle en Argentina, mujeres árabes y naturalezas muertas son los temas principales de la muestra», explica esta mujer que trabaja como fotógrafa autónoma lo que le lleva a viajar constantemente. «Las fotos de las mujeres árabes son mi fuerte», recalca entre sonrisas. Día grande en Oza. «Es increíble la expectación que hay. Creo que viene gente de todos los rincones de la comarca y hasta el tiempo acompaña», comenta Juan Carlos Pérez , creador e impulsor de la París de Oza, la divertida versión casera de la orquesta París de Noia. Hace unas semanas les presentaba a esta original formación, integrada por albañiles, mecánicos, jardineros, fontaneros y amas de casa de la zona de Oza dos Ríos, que no tocan ningún instrumento pero que imitan los movimientos y la puesta en escena del conocido conjunto verbenero. Hoy vuelven a ser protagonistas porque, tras meses de ensayos, por fin debutaron en la plaza de su Ayuntamiento y se confirmó la expectación. «Nuestro objetivo era traer gente a Oza dos Ríos y que se habla de nuestro pueblo por temas positivos», reflexiona Juan Carlos, orgulloso por haber conseguido alcanzar los objetivos marcados. Ahí los tienen. A raíz de salir en La Voz les llamaron de varios sitios para actuar pero no concretaron ninguna fecha. «De cara al verano tenemos previsto tocar en pequeñas aldeas a cuyos vecinos no les da el presupuesto para traer una orquesta y, para que no se queden sin fiesta, vamos nosotros», apunta. ¿Cuánto cobráis?, pregunto. «Con tal de que nos den de comer y beber arreglamos», explica.