Alumnos del IES Baleares heredan las probetas del laboratorio de La Toja

A CORUÑA

08 feb 2008 . Actualizado a las 15:41 h.

Los alumnos del IES Cruceiro Baleares utilizan probetas que huelen a jabón. Y lo hacen varios días a la semana, cuando realizan sus prácticas en uno de los amplios laboratorios de este centro educativo. Las pipetas y matrices todavía no se han desprendido de la peculiar esencia que albergaron durante años. A dos kilómetros del instituto estaba la fábrica cosmética de La Toja, que durante dos décadas distribuyó para el mercado nacional e internacional geles, cremas y otros productos cosméticos basados en el peculiar aroma de unos barros que se convirtieron en universales.

La fábrica de la Toja cerró definitivamente sus líneas de producción el pasado año. Henkel trasladó la maquinaria más importante a otros centros en Alemania. Pero parte del material se convirtió en desecho, como la mayoría de los tubos y probetas de sus laboratorios.

Carmen Varela es la concejala de Educación de Culleredo. Como muchos en este ayuntamiento conocía a jefes y trabajadores de La Toja. Ellos le informaron de que el material para la elaboración de compuestos químicos se iba a tirar a la basura. Negoció con los responsables de la factoría, y habló con Marisol Truque, directora del Instituto Cruceiro Baleares, quien mostró su interés por heredar las probetas de La Toja. En una furgoneta trasladaron cerca de 300 elementos diferentes desde la fábrica al centro de Acea da Ama. Ahora sirven para que alumnos de segundo de bachillerato realicen prácticas con un material profesional.

Buen Olor

Los estudiantes detectaron enseguida la procedencia de los tubos y probetas. «Al principio el olor era demasiado fuerte, muy intenso», explicaba una de las alumnas. «A mí cómo huele este jabón me encanta, es muy peculiar», le replicaba Cristina Trigo. Antonio Pellón es su profesor. «Es un buen material, algunas de las piezas son de vidrio aforado, que es bastante caro». Ahora las probetas se utilizan para experimentar con reacciones, disoluciones y neutralizaciones. «También realizamos prácticas para conocer los grados que tiene el vino que elaboran algunos en sus casas», detalla. Por ahora, no ha habido percances. Todas las piezas están en su sitio. «Yo estuve muy cerca de cargarme una», dice Leticia, quien gesticula intentando representar el asombro de sus compañeras cuando empezó a salir un humo inesperado de una de las probetas, en las que habían mezclado varios elementos. «Pero son muy aplicadas», concluye su profesor.