Una perrita adoptiva

A CORUÑA

Una vecina de Vilaboa adopta a la mascota de una mujer que murió para evitar que acabara en la perrera

30 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Fidelina hizo una promesa y la cumplió. La suya es una historia de Navidad, de las que competirían en audiencia con Qué bello es vivir. Conoció a Rosa, una mujer mayor de escasos recursos que vivía en una pensión que había en una de las comunidades de las que se encargaba. «La veía todos los días y una mañana le pregunté por qué no iba a una residencia porque estaría mejor. Pero ella contestó que no porque allí no querían a Linda. Le dije que por eso no se preocupara, que podía cuidarla», explica Fidelina.

Linda es una perrita rizada a la que Rosa no quiso dejar. Y el animal la acompañó hasta su último día. «Un día escuché ladrar a un perro en el edificio, pregunté y era Linda. Pregunté también por Rosa y me dijeron que había fallecido y que la perra iba a ir a la perrera», comenta Fidelina.

Rosa nunca habría podido imaginar que su perrita hubiese acabado en la perrera. Pero eso, Fidelina no podía permitirlo. «Justo coincidió que marchaba de vacaciones, entonces fui hasta la perrera para decirles que me quedaba con el animal, pero que tenían que guardármelo unos días, en caso de que no pudieran la llevaría a un hotel canino», comenta.

La pequeña perra fue adoptada, su nueva dueña le puso un microchip, las vacunas pertinentes y ahora vive con ella en Vilaboa. «Tiene la mirada triste, pero es muy cariñosa», cuenta la nueva dueña del can.

Y en casa se las ve a los dos contentas, jugando en el sofá y haciéndose compañía. «La verdad es que no tengo mucho tiempo porque trabajo muchas horas, a lo largo del día la perrita está mucho tiempo sola, pero es mejor que esté conmigo que en la perrera». Es una promesa que le hizo a aquella mujer mayor.