Lo que el alcalde ha unido...

A.?M.

A CORUÑA

A Francisco Vázquez le encantaba celebrar bodas. «Las hago muy bonitas», decía. Otra personalidad coruñesa pródiga en celebrar matrimonios es el ex edil Juan Manuel Iglesias Mato. Conocida por la sensibilidad que derrochaba en los enlaces era la ex alcaldesa de Oleiros, Esther Pita. Y uno de los que más parejas ha unido es Julio Sacristán, de Culleredo. Mucho menos trabaja en el aspecto matrimonial Francisco Quintela, regidor de Coirós, que en lo que va de año solo ofició dos casamientos.

En María Pita hay normas. Así, se les recomienda a los invitados que no se lancen pétalos o arroz en el interior del consistorio y que reserven estas muestras de entusiasmo para el momento de la salida, fuera de los soportales del palacio municipal. En esos soportales se permite, excepcionalmente, que el coche aguarde por los novios, que descienden por la escalera noble de María Pita.

Fueron muchas las bodas que se celebraron en la comarca, pero la primera entre dos hombres fue en Oleiros, en noviembre del 2002. Todavía hoy recuerdan los asistentes las palabras sinceras y emocionadas de la ex alcaldesa, quien deseó a los contrayentes: «Ojalá no tardemos mucho tiempo en poder confirmar vuestra relación con su incorporación al registro civil, tengáis derecho a tener vuestro libro de familia y, si lo deseáis, podáis disfrutar de los hijos libre y responsablemente, sin que la administración os lo impida». Esther Pita también hizo referencia a que no se precisaba ningún papel oficial para que una pareja decida unir su vida para siempre, «solo se necesita amistad y amor. La felicidad tiene que ver con la limpieza y la ilusión que hoy sale de vuestras miradas, con la voluntad, el optimismo y el ejemplo que hoy nos estáis dando». Antes de finalizar la ceremonia, la regidora de Oleiros leyó un poema de Walt Whiman.

Otra sabrosa anécdota nupcial ocurrió en Culleredo. Una pareja, como tantas otras, pretendía casarse en la casa consistorial de la localidad, pero se encontraron con que el edificio estaba en obras. A la pareja no le quedó más remedio que contraer matrimonio en el conservatorio de O Burgo, entre instrumentos.

Colorida fue la boda celebrada en septiembre del 2001 en Cambre. Los novios pertenecían a grupo de música tradicional y no dudaron en ponerse las cirolas él, y el refaixo ella, para dar el sí quiero. Muchos invitados los copiaron.