A pesar de que casi a diario en los accesos a A Coruña por Alfonso Molina y la avenida de As Xubias se producen contratiempos en forma de circulación lenta, retenciones y, en la mayoría de las veces, colas, los usuarios no son capaces de adaptarse a esta situación: «Es inconcebible lo que pasa diariamente, y lo de hoy ya supera lo surrealista en pleno siglo XXI», indicó Angustias Rojo cuando se encontraba dentro de su coche escuchando la radio «para ver si informan de lo que está ocurriendo», porque ella aún no veía al tráiler averiado que había ocasionado el atasco.
Juan Pena S., otro afectado, que viajaba como acompañante, se encontraba muy nervioso: «Estoy muy preocupado y desesperado. Tenía una consulta urgente sobre una dolencia cardíaca en el Juan Canalejo y ya no llego a tiempo». Casi lo mismo le sucedía a María S. Esta mujer tenía que realizar un estudio endocrinológico en una clínica coruñesa, pero la hora de la cita ya había pasado con creces: «Llevaba esperando cuatro meses para que me atendiesen. Ahora les tendré que convencer de que no fue culpa mía, y espero que me entiendan y no tenga que esperar varios meses, porque me encuentro muy mal», subrayó.
Teléfonos móviles
Lo que se apreciaba en las colas, tanto en la de la autopista como en todas y cada una de las que se formaron en los viales de la comarca que desembocan en los accesos a A Coruña eran caras de desesperación, de nerviosismo, de cansancio y, sobre todo, muchos teléfonos móviles pegados a los oídos.
Juan Santos era uno de estos últimos: «Estoy llamando a mi empresa para anunciarles que no sé a qué hora llegaré al trabajo. Lo que sí tengo claro -continuaba- es que tenía una reunión a las nueve de la mañana y ya no puedo participar en ella. Esto es inconcebible».
Andrea Vázquez trabaja desde hace muy poco tiempo en una empresa del polígono de Pocomaco y se encontraba atascada en la cola de la N-VI, a la altura de O Carballo: «Estoy muy preocupada. Con lo difícil que me fue encontrar un empleo tengo miedo que por llegar tarde -ya que no era la primera vez y por el mismo motivo- me puedan despedir», decía.
Uno de los focos más conflictivos se registró en la rotonda de la Costa da Tapia. Allí confluían los vehículos que venían desde Cambre, O Burgo y la Nacional VI para incorporarse a la autopista por A Barcala. Arguindei Souto denunció «la falta de agentes de la Guardia Civil de Tráfico para regular el tráfico. No vi a ninguna patrulla en todo mi recorrido», se lamentaba, y comentaba que deberían «impedir que entren más vehículos en la autopista colapsada».
El caos circulatorio también afectó a varios viajeros que tenían que volar desde el aeropuerto de Alvedro: El responsable de la compañía Spanair contabilizó a dos personas que perdieron sus vuelos por llegar tarde a causa del colapso.