Los jóvenes hacen «terapia botellonera»

La Voz

A CORUÑA

Los jóvenes se quejan de que no se les escucha en la polémica suscitada respecto al botellón. Los responsables del centro de ocio Porta Aberta de Santa Cruz (Oleiros) han puesto la oreja, convirtiendo las palabras un grupo de 14 adolescentes en las protagonistas. Al menos por una tarde.

«Si bebes demasiado te puede pasar algo chungo, pero beber con moderación no creo que sea algo malo». Así se explicaba uno de los chavales cuando el monitor planteaba la idea de que la juventud bebía en exceso. Era la tercera de las ideas que, a modo de chispa, despertaban las discusión. Antes, se planteaba si se debía hacer el botellón en silencio («es imposible, porque en el botellón se habla con la gente y no puedes estar callado», argumentaban) o si se generaba un exceso de basura (casi todos asentían).

¿El botellón provoca actos vandálicos? Sólo dos de los jóvenes discrepaban, aunque matizaban que los problemas no eran únicamente generados en las zonas donde se produce. «En el Orzán hay más follón que en el botellón». ¿Y afecta a las peleas? «Sí, la gente al beber puede ser más violenta pero, de nuevo, no es un problema del botellón. Las peleas más gordas siempre son las que se dan en las puertas de los pubs. Eso todo el mundo lo sabe», comentaban.

Una vez posicionados, los participantes se dividían en dos grupos que, respectivamente, defendían argumentos a favor y en contra del consumo colectivo de alcohol en la vía pública. Entre los partidarios del botellón se esgrimieron los precios («Yo no puedo pagar copas a 7 euros si me dan 20 euros de paga a la semana») y entre los contrarios el problema de la inseguridad («Hay mucho macarra dando el palo en los botellones»).

Conclusiones

Se habían agitado las ideas y los chicos verbalizaban sin pudor sus pensamientos. «Ese rollo moral de que hay que fomentar ocio alternativo puede quedar muy bien -confesaba uno-, pero no es lo mismo estar jugando a la play station que en un botellón con los colegas». A su lado, uno de sus compañeros argumentaba: «No creo que sea tan grave si el sábado se duerme un poco menos. Tienes el domingo para compensar».

¿Y la opción de no interferir para nada en el descanso de los vecinos? Una de las adolescentes opinaba: «Del mismo modo que se hacen sitios para reunir a los ancianos se podrían hacer sitios para los jóvenes. Me refiero a algo como es una plaza del Humor, pero como plaza del botellón sin que moleste a nadie». Eso sí, recordaban: «Que no quede lejos del Orzán, que la gente luego se acerca a los pubs».

Al termino, el monitor les recordaba que habían hablado con libertad y sin tabúes. Tras la reflexión colectiva, es de prever que llegaría la individual.