En la Feria de los Autónomos es posible comprar desde un poco de jamón serrano a un piso de seiscientos mil euros
12 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Los autónomos se despiden este año -al menos eso esperan- del Coliseo con una cita repleta de posibilidades para todos los bolsillos. Su tradicional feria se ha convertido en un paseo en el que disfrutar del más variopinto escaparate en casi un centenar de escalas.
Servicios como la contratación de un seguro, de la oferta de televisión o, simplemente, para donar sangre, comprar un abrigo de piel a mitad de precio o llenar la despensa con productos con denominación de origen de rincones de toda España son algunas de las alternativas disponibles.
Este año, por ejemplo, destaca la oferta automovilística, especialmente en lo que se refiere a cuadriciclos. Hasta media docena se exhiben en el foso coruñés. «Nunca habíamos tenido tantas propuestas en ese campo», cuenta uno de los organizadores.
Rubén Sierra, un joven granadino que acude a la feria coruñesa por primera vez con productos de la empresa de alimentación de sus padres, espera «vender mucho, porque mi padre, que lleva varios años asistiendo, me dice que los gallegos suelen volcarse con la cita de A Coruña».
A pocos metros de distancia, en el stand de Marina D'or, quizá uno de los más grandes de la feria y que cuenta incluso con pequeñas palmeras naturales, uno de sus representantes, Raúl Moreno, se muestra «encantado» con la respuesta del público que acude a la muestra. «Es nuestra tercera visita y siempre hemos cumplido con creces todos los objetivos marcados», cuenta.
Este año, ofertan descuentos de hasta el cinco por ciento en el precio final y, como novedad, traen su propuesta en países tan dispares como Bulgaria o Marruecos. «El perfil de nuestro potencial cliente es el de un inversor familiar que quiere una segunda residencia en una zona de playa, aunque también crece el del número de personas que simplemente compran para invertir», añade Moreno, que oferta pisos de entre 42.000 y seiscientos mil euros.
Tras un paseo entre ollas, colchones, talleres de cristalería, jabones, relojes, máquinas de envasar al vacío, actividades de tiempo libre, linternas que funcionan sin pilas, cortapatillas, fregonas, material de limpieza, almohadas, materiales aislantes y alguna oferta bancaria, la ruta acaba en el stand de La Voz, que sorteará un viaje al Gran Premio de Monza de Fórmula 1 del próximo año entre todos los que depositen en una urna su cupón de participación.