Varias librerías miman el acceso a los lectores más pequeños y los bibliófilos tienen sellos especializados como Siloé
07 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.A CORUÑa | Estar en las quimbambas suena a remoto y el diccionario confirma que es un «lugar lejano e indefinido». Hasta ahí llegan los niños, al menos con la imaginación, en una de las casetas de la Feria del Libro. La librería se llama Quimbamba y tiene delante una escalerilla, a veces dos, para que los pequeños lectores lleguen con más facilidad a los sueños. El invento no es nuevo y desde hace años una editorial especializada en la literatura infantil como es Kalandraka pone sus tres escalones rojos a disposición de los niños para que puedan hojear los libros, una ayuda que la firma pontevedresa habilitó también este año. En esta edición al menos tres casetas -las dos citadas y Tambre-Edelvives- están dedicadas a la literatura infantil, aunque también otras casetas disponen de un espacio para los más pequeños.
Los bibliófilos tienen también varias casetas con sellos como Siloé, una editorial burgalesa que entre los años 2001 y 2006 ha recibido el premio del Ministerio de Cultura a los libros mejor editados en la especialidad de facsímiles. Otra librería para bibliófilos es A Serpe Editorial, en la que pueden verse, entre otras, obras de autores gallegos como Manuel Facal, Antón Patiño o Felipe Criado que comparten estos cuidados volúmenes con textos de autores como Manuel María o Manuel Rivas. EDP Editores es otro sello de esta especialidad.
Los aficionados al cómic tienen al menos cuatro casetas (Alita, Tanxencias, Komic y A gata tola) en las que se pueden encontrar novedades y cuyos responsables aprovechan el tirón del encuentro Viñetas do Atlántico que precisamente fue presentado ayer.
Otras de las novedades de este año es la presencia de una caseta de la ONCE en la que se pueden aprender las nociones básicas del lenguaje braille.
Además, en esta feria, una de las mejores de Galicia, el medio centenar de libreros ofrecen no sólo las últimas novedades editoriales, tanto en gallego como en castellano, sino otros libros de fondo que no suele ser habitual ver en los escaparates, precisamente por la presión de las novedades.