«Nos dieron tareas, pero cobrando un 25% menos»

María Cedrón A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN

Crónica | Las últimas factorías Un taller textil de Arteixo, que presentó una regulación de empleo a final de campaña, trata de recuperar su negocio

18 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Quieren permanecer en el anonimato porque el suyo es el trabajo sin nombre que se oculta detrás de la marca de la conocida firma textil coruñesa para la que llevan trabajando veinte años. Son las responsables de un pequeño taller de Arteixo que a final de temporada se vio obligado a presentar un expediente de regulación para evitar echar el cerrojo definitivo. Confiaron en tener trabajo y pidieron un nuevo crédito hipotecario para renovación de maquinaria. «Con lo que no contábamos es que íbamos a tener menos pedidos para la próxima temporada otoño-invierno y además cobrando un 25% menos que lo que nos daban durante la colección anterior», explica una trabajadora de la empresa. A la última rebaja hay que sumar que los precios abonados por prenda confeccionada llevaban congelados ya tres años. Por una prenda que cuesta en el mercado unos 180 euros, ellas reciben unos nueve, explica otra trabajadora. Por eso, la jornada laboral de ocho horas se dilata en la nave en la que tienen instaladas sus máquinas unos sesenta minutos más. Las dueñas la estiran otras tres o cuatro horas. Y repiten también el sábado. Ellas son las últimas supervivientes, las que se enteraron por casualidad de que la Administración, gracias al acuerdo de Albaida, concedía ayudas para poder mandar al paro al personal fijo durante los meses en los que no hay trabajo. «Al principio eran quince días los que estábamos parados. Ahora son cerca de tres meses y esto cada vez va a peor», explican. El escenario es desolador, incluso cuando aguardaban a que la Administración resolviese su expediente de regulación. «Estuvimos aguardando durante 27 días durante los que no pudimos trabajar», comentan. Y se extrañan del reciclaje del personal al que aluden las administraciones. «Llevamos veinte años trabajando. ¿Tenemos experiencia?», preguntan. Pero ahora su gran duda es cerrar o no. «Pénsalo, pero levas tanto tempo que...», dejan caer. Por ahora no se suman a la larga lista de talleres que han tirado la toalla. En los últimos cuatro años, en Galicia, son más de un centenar.