Las playas más azules

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Chequeo a los arenales | Oleiros A sus aguas cristalinas se unen tres banderas del mismo color que dan prueba de la calidad y servicios que ofrecen al bañista

07 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Oleiros es un municipio que siempre ha presumido de un urbanismo poco agresivo con el medio ambiente. Pero, sin duda, otro de las grandes alicientes que tiene este concello es que dispone de algunas de las mejores playas de la comarca, y prueba de ello es que en dos de sus arenales y en la isla del castillo de Santa Cruz lleva años ondeando una bandera azul. Santa Cristina, Bastiagueiro, Santa Cruz, Naval, Mera y Espiñeiro son las playas más visitadas por vecinos y turistas, puesto que en ellas se les ofrecen todo tipo de servicios y seguridad, además de que, durante los meses de verano, el Ayuntamiento se encarga de limpiar diariamente los arenales para hacer desaparecer los restos de algas y deshechos. Mientras Mera, Naval Espiñeiro y Santa Cruz se distinguen por la tranquilidad de sus aguas, y por ser arenales de extensión media, Bastiagueiro y Santa Cristina son las playas más extensas y con mayor oleaje, aunque éste no supone riesgos para los bañistas, puesto que todas ellas cuentan con servicio de vigilancia. De hecho, el año pasado el Ayuntamiento quiso reforzar más todavía esta presencia de socorristas e instaló dos modernas y originales casetas en los arenales de Bastiagueiro y Mera, que se unen a las clásicas torretas de madera. Baños, duchas, contenedores de basura (para separar deshechos orgánicos e inorgánicos), banderas de información del estado del mar, balizas para separar la zona de baño, casetas de helados y paseo marítimo son otros de los servicios de los que se pueden beneficiar los bañistas que acudan a los arenales oleirenses, en la mayoría de los cuales hay cerca también varios locales hosteleros donde poder comprar agua para refrescarse. Los atascos El poder disfrutar de estas playas tiene un pequeño inconveniente, y es que, cuando llegan los días de sol, las carreteras para acceder a estos arenales se colapsan y llegan a formarse colas de hasta tres kilómetros, que suelen llegar al puente de A Pasaxe, tanto a la hora de ir como luego al volver.