TRIBUNA ABIERTA | O |
13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.HACE ya unos cuantos meses, la carretera que une Pontedeume con Monfero, Irixoa y Monte Salgueiro aparecía llena de cruces con las que los vecinos de esta vía, especialmente los del tramo entre Monfero e Irixoa, pretendían llamar la atención por el poco cuidado que demuestran los responsables de Obras Públicas de la Xunta sobre el estado de la mencionada carretera. Efectivamente, las cruces eran un reclamo un poco tétrico, pero a ello se veían obligados los vecinos por la negligencia de los administradores del bien común, al no realizar obras que permitieran a los coches superar baches, cambios de rasante, desniveles y otros obstáculos bien visibles para los automovilistas, que parecían circular por una montaña rusa y no por una vía normal. En los meses pasados, la Xunta comenzó unas obras de mejora que van más lentas que el ya famoso ascensor del monte de San Pedro coruñés. Seguramente esperaban -digo yo- los resultados electorales y, una vez celebradas las elecciones, posiblemente se comience a dotarla de un firme que evite baches y demás deficiencias. Pero he aquí que la atención a este viejo ayuntamiento coruñés de Monfero, que sí existe, ha sorprendido a muchos coruñeses defraudados por no pertenecer al área metropolitana, pues sus 3.000 habitantes (con cerca de 2.500 electores en los pasados comicios municipales) se sienten más cerca de A Coruña que de otros núcleos urbanos. Pero ahí está esta pequeña villa montañosa, de gran fama por su histórico monasterio y por su proximidad a las Fragas do Eume, de las que forman parte. Todos, vecinos y forasteros, piden con más ahínco no sólo que se mejore la carretera, sino otras medidas a favor del sí existente municipio de Monfero.