Más espacio para la solidaridad

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

Crónica | Ampliación del Hogar de Sor Eusebia El centro de acogida de enfermos pobres inauguró sus nuevas instalaciones, y sus responsables buscan más colaboradores

16 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Un nuevo comedor, una sala de usos múltiples más grande, y, por fin, habitaciones y una pequeña sala para los hermanos misioneros de los enfermos pobres que se hacen cargo del centro. El Hogar de Sor Eusebia -situado en el lugar de Mazaído, en Bens- dio ayer la bienvenida a estas nuevas instalaciones con una pequeña fiesta precedida de una eucaristía, a la que asistieron los 54 residentes, los socios que mantienen con sus aportaciones el centro, y principales benefactores como Carmen Rodríguez Losada -a quien le llovieron los reconocimientos a su labor por parte de todos los presentes-, y el presidente del patronato, José Vicente Martínez Rico. Un año de obras con una inversión de más de 240.000 euros en la que cobra fundamental protagonismo Caixa Galicia, para hacer de esta casa, que lleva más de 20 años acogiendo a los enfermos que carecen de recursos, un lugar más habitable. Martínez Rico, presidente de la asociación sobre la que se sustenta el centro, se muestra eufórico por los logros conseguidos. Pero, avisa: no es suficiente. «Muchos socios son de edades avanzadas, y, poco a poco, vamos disminuyendo en número», cuenta. Esto tiene su traducción económica sencilla: menos socios, igual a menos cuotas, lo que es igual a menos recursos para atender al más de medio centenar de enfermos, muchos terminales, que encuentran allí cuidado y amparo. Capital humano El hogar -así les gusta verse, como un auténtico hogar que acoge a una enorme familia- está atendido «milagrosamente», según Martínez Rico, por sólo tres misioneros de los Enfermos Pobres, y los voluntarios que se acercan a echar una mano. «Los propios residentes, los que pueden, claro, tienen sus propias tareas encomendadas», explica el hermano Vicente Pérez Pollán, director del centro. Esta carencia de capital humano se resuelve del único modo posible: con esfuerzo. Recientemente, han publicado la memoria de este año que en breve termina, en la que puede verse al director sirviendo la comida o cortando el pelo a alguno de los residentes. Todo un ejemplo de cómo suplir la carencia de medios. Donaciones Además de las aportaciones de los socios, las donaciones constituyen el principal mantenimiento del hogar. Sólo hace falta bajar hasta la despensa, o a las neveras -donde se separa carne y pescado de fruta y congelados-, o a lo que llaman «el Corte Inglés», que no es otra cosa que el almacén donde guardan la ropa donada. O quizás visitar la biblioteca, con más de 5.000 ejemplares a disposición de los residentes. Muestras de la solidaridad de los coruñeses, a quienes el presidente del patronato agradeció el apoyo mostrado en estos diez años que lleva en el puesto. El sacerdote que celebró la misa que precedió a los pinchos que hicieron de inauguración oficial del nuevo comedor, insistió en que, a pesar de todo lo conseguido, «todavía no se ha llegado a la meta». Es una carrera que no tiene fin, como decía su presidente: «Todos los días hay nuevos enfermos». Y se necesitan nuevas ayudas.