Crónica | Del patio de luces al juez
26 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Óscar y María Luisa son vecinos, pero no se pueden ni ver. Él vive en el segundo de un piso de Santa Cristina y ella en el tercero. Tan próximos como distantes en el trato, llevan años enfrentados. María Luisa lo acusa de atarle las prendas de ropa que deja colgadas en el tendal. Óscar dice que ella pone la música muy alta y su hija «no hace más que dar saltos» por toda la casa, «haciendo un ruido insoportable». Ambos llevaron sus diferencias al cuartel de la Guardia Civil y ayer llegaron a los Juzgados. María Luisa comenzó su exposición ante la juez asegurando que su vecino «no hace más» que acosarla y que no entiende por qué lo hace. Lo que más le revienta es que le ate la ropa. «Yo dejo la ropa a secar en el tendal y cuando regreso a casa por la noche me la encuentro toda atada entre sí, con unos nudos que casi me es imposible deshacer», juró la mujer ante la jueza, quien le preguntó si lo había visto alguna vez. María Luisa reconoció que jamás lo sorprendió en tan habilidosa situación, pero todos los vecinos del inmueble sí que han presenciado alguna vez ese momento. Ardía en deseos la sala por conocer los motivos que llevaban a Óscar a semejante acción. Y lo explicó. Después de reconocer que lo había hecho, dijo que lo de atarle la ropa a la vecina respondía a la «manía que tiene ella de colgar las sábanas por las puntas en lugar de dobladas, con lo que me tapa la ventana y no entra la luz en mi casa». Por eso se la ata, como represalia y para que la luz solar entre por su ventana como Perico por su casa. La jueza fue franca con ambos. Les explicó que esas cosas no se hacen, no están bien entre vecinos. Les recomendó que de ahora en adelante intenten solucionar sus problemas como personas mayores.