El pulso de la ciudad El certamen literario Suárez Ferrín y el concurso de diseñadores de Camariñas tuvieron marcado acento coruñés
19 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a primera joven de la que les hablo tiene un nombre que suena a escritora consagrada Verónica F. Peebles . «Soy de Abegondo, pero mi bisabuelo era escocés. De ahí viene el apellido», explica la flamante ganadora de los 1.000 euros con los que estaba dotado el primer premio de la séptima edición del certamen literario Suárez Ferrín que convoca el Instituto de Estudios Políticos y Sociales y que este año llevaba el lema Encuentro de culturas: reto de futuro . «Mi madre y mi abuela materna son de Chile así que no me fue difícil adaptarme al tema que proponían», dice Verónica que tituló su relato Ciudad de cristal . «Está ambientada en A Coruña y es un homenaje a las mujeres de mi familia», cuenta con desparpajo y entusiasmo esta licenciada en Filología que prepara una tesis doctoral de título sugerente: Relaciones en la escritura norteamericana de Robert Coover con la literatura, el cine, el erotismo y la pornografía . Suena bien la investigación. ?demás del galardón a Verónica se entregaron dos menciones honoríficas y una de ellas recayó en Ana Infante Doldán , una simpática chica de Oleiros que estudia segundo de Bachillerato en el instituto Monte das Moas y que afirma: «Me gusta más crear que estudiar la literatura». Se hizo acreedora del premio gracias a un relato en el que aborda la triste realidad de la desigualdad que existe en el mundo y propone soluciones. «Es una utopía pero que podría hacerse realidad», reflexiona. Diseño coruñé s ?tro concurso con marcado acento coruñés fue el de jóvenes diseñadores que se celebró en el marco de la Mostra do encaixe de Camariñas. Ganó el certamen una joven italiana que estudia en Barcelona y el segundo lugar, de entre 27 participantes, fue para Alejandra Tilve Álvarez . «La colección estaba inspirada en las mesas de té inglesas por eso la bauticé con el nombre de Tea time », explica la coruñesa que obtuvo 1.200 euros. «Con este dinero pagas lo que te costó hacer las prendas y empiezas a preparar otros proyectos», dice Alejandra, que no encuentra trabajo como diseñadora. Coincide con Patricia Varela Insua , que ganó el premio del público, en que, «este sector es muy complicado». Su colección Chinese black and white fue la más aplaudida por los asistentes. «Presenté varios modelos de mujer en blanco y negro», explica Patricia, que tampoco encuentra una ocupación relacionada con lo suyo. Ahí tienen a cuatro jóvenes coruñesas que destacan por su gran imaginación a la hora de relatar y de diseñar. Entre Uruguay y A Coruñ a ?ació en Ponteceso y fue uno de tantos y tantos gallegos que cruzó el charco en búsqueda de un futuro mejor. Estuvo 40 años en Montevideo donde compaginó un trabajo como administrativo con dos pasiones, pintar y dar clases de dibujo. «Fui tesorero del Patronato de la Cultura Gallega en Uruguay», recuerda Xosé Luis Busto , que unió en este puesto sus dos especialidades. En 1991 regresó a su tierra y se instaló definitivamente en A Coruña donde continúa vinculado al arte. «Sigo pintando en un taller», afirma. Desde ayer expone en la tienda de antigüedades de la calle Agar 18 cuadros con temática abstracta. «Hacía unos 10 años que no hacía una exposición de este nivel», afirma el veterano artista. «¿La última vez que expuse en La Coruña? Vamos a ver. Ya no me acuerdo. Creo que fue en el Ayuntamiento, en María Pita hace bastante tiempo pero la fecha exacta no la sé de memoria», responde Francisco Dotras , otro veterano coruñés. Ayer inauguró en el bajo de la Asociación de Artistas de Riego de Agua la muestra titulada Piedra, que estará abierta hasta el día 29 «Son interpretaciones en acuarela de las viejas piedras del románico gallego, las de las iglesias, ermitas, y hasta de las catedrales de nuestra comunidad», explica el autor.