Reportaje | A Coruña en la Baja Edad Media José Manuel Sánchez Chouza presentó un tratado que descubre datos históricos que hasta ahora eran desconocidos sobre la urbe, sus habitantes y su estructura social
06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Tras años de investigación entre los archivos coruñeses de Santa Clara o el municipal, el del Reino de Galicia, el de la catedral de Santiago, el de Simancas y el Public Record Office de Londres, entre muchos otros, el experto en historia medieval José Manuel Sánchez Chouza acaba de publicar un libro en el que describe la ciudad de A Coruña tal y como era en la Baja Edad Media. La población, su distribución parroquial, la estructura económica y social y la organización del Concejo son los temas que desgrana el autor en este estudio. Por primera vez se realiza un acercamiento al número de coruñeses. Basándose en un padrón que data de 1496 y realizándole unos ajustes, cifra el número de varones cabeza de familia en 908. Pero el padrón en el que se basa tenía una finalidad fiscal, por lo que mujeres u otros habitantes como los nobles y caballeros, que no figuran como obligados al pago de impuestos, no entran en esa cifra. Por eso, el autor matiza que se refiere al número de vecinos, y no de habitantes. Es precisamente la vecindad la condición jurídica fundamental para el habitante de un centro urbano, ya que le permite gozar de privilegios como la práctica del comercio. Como dice el autor, «la ciudad es un mundo de libres, pero no de iguales». Así, la documentación existente insiste en la preponderancia que se otorga al nucleo viejo, a los ciudadanos de intramuros, frente a los de su entorno, llamado ya en aquel entonces Pescadería. Los deseos de estos últimos por equipararse a los primeros hicieron que fuesen apareciendo paulatinamente a finales del siglo XV actividades económicas fuera de la Ciudad Vieja. Agricultura y pesca Si algo distingue a la economía coruñesa medieval de la de otras ciudades de características semejantes es la presencia de la pesca. Además de las actividades relativas a la agricultura, la artesanía y el comercio, comunes en la época, A Coruña contaba con este factor extra que provocó el desarrollo de la urbe y la repoblación de la costa.