PLAZA PÚBLICA | O |
25 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.AHORA que se nos va Paco Vázquez para el Vaticano, la proclamación por parte del bueno de Pablo Portabales de que A Coruña es la capital del churro suena algo así como a chufla o a broma. Es cierto que esos 12.000 churros, y más que cada mañana pone a la venta una conocida empresa, constituyen todo un récord, pero de eso a decir que somos los amos del «mundo mundial churrero», no deja de ser una presunción que, además, nos puede dejar a los pies de los humoristas (o de los malintencionados) para que nos despellejen. Sin perjuicio de felicitar al empresario o empresarios que dan de comer a muchas personas (trabajadores y consumidores, claro) nos estamos preguntando la carga ideológico-diplomática que va a llevar encima nuestro trabajador ante la Santa Sede si alguien le pregunta en Roma por las características principales de nuestra urbe. «Pues verá, Santidad, (si la pregunta procede del Papa A/La Coruña es una capital, no sólo maravillosa, bella y acogedora, sino que además es la que más y mejor produce una fritura que se conoce como churro, manjar que acompaña al chocolate». A continuación, deberá explicar cómo se fabrican, y añadir algo que interesará a Benedicto XVI: delicatessen muy popular y apreciada por sacerdotes y monjas. Por nuestra parte explicar (y el embajador puede utilizar los datos) que el chocolate es, desde hace muchos años, consustancial a la historia comercial de la ciudad, con el cacao que llegaba al puerto desde Guinea. Hubo importantes fábricas, algunas de las cuales todavía funcionan. Y, final: ¿Puede ser «Ciudad en la que nadie es... y del chocolate con churros»?