Entrevista | Eduardo Fernández Devolver la capacidad de ver a los ciegos, aunque sea parcialmente, es el objetivo de este científico y su equipo, que trabajan en prótesis oculares
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Como si de un milagro se tratase, Eduardo Fernández confía en la posibilidad de que los invidentes puedan recuperar la vista en un futuro no muy lejano. Así lo explicó, a su paso por A Coruña, en la inauguración de la Semana del cerebro, que se celebró en la Domus. -Así que usted es el hombre que devuelve la vista a los ciegos... -¡Ya me gustaría! Simplemente pertenezco a un equipo que está trabajando en dispositivos de rehabilitación visual. Pero lo máximo que por ahora pretendemos es restituir parcialmente algunas funciones. -A eso le llaman visión artificial. ¿Significa que no es real? -Algo así. Lo que intentamos es algo parecido a las prótesis auditivas, que no es poco. Los sordos pueden incluso oír el teléfono, que emite una señal muy pobre. Pero no se trata de un sonido real. Se necesita un aprendizaje previo para poder reconocer la información que la prótesis envía al cerebro, unos códigos que deben conocerse previamente para poder reconocerlos con su equivalente real. El problema es que el procesamiento visual es mucho más complejo que el auditivo. -¿Cómo funcionan estas prótesis? -El procedimiento es sencillo. Si estimulas la vía visual presionándote el ojo, recibes una percepción, esas chispitas que se llaman luces de fosfeno. Pues con dos luces, si tu cerebro las une, ya tienes una línea; con tres, un triángulo, y así sucesivamente. Son, por lo tanto, impulsos que el cerebro traduce en figuras reconocibles. -¿Cómo es físicamente esta prótesis? -Se trata de un electrodo cuadrado de cuatro milímetros de lado, que tiene 100 microagujas que interaccionan con miles de terminaciones neurológicas. Éste se implantaría en el paciente y se conectaría, sin hilos, con un sistema capaz de captar la información visual a través de una cámara de vídeo instalada en unas gafas, procesarla de un modo lo más parecido posible a a la información fisiológica real, y mandarla al sitio correcto del cerebro. -Alta tecnología. Debe ser carísimo. ¿Lo cubrirá la Seguridad Social? -El injerto está hecho de materiales biocompatibles, asimilables por el cuerpo humano. Todas las complejidades irán fuera. No es barato, pero se está avanzando mucho y cada vez resulta más económico. En cuanto a si podría llegar a estar cubierto por la Seguridad Social, todavía es pronto para hablar de eso. Se trata de algo que no existe. Aún estamos dando los primeros pasos y queda un largo camino por recorrer, pero los resultados están siendo muy positivos. -¿Cuándo podría ser realidad? -No me atrevo a poner una fecha. Esta tecnología va a tardar en aplicarse. Todavía tenemos muchos problemas que solucionar. Ahora mismo, lo que hay que hacer, es acudir a la ONCE y aprender a usar sus sistemas. -¿Y sirve para cualquier tipo de ceguera? -Se está investigando en todos los campos: la retina, el nervio óptico, el cerebro y la corteza visual. Cualquier tratamiento hay que individualizarlo al máximo. Aunque seguramente los ciegos congénitos no lo quieran: tienen una percepción diferente que se vería alterada con la prótesis. -¿Por qué dependemos tanto de la vista, más que de cualquier otro sentido? -Simplemente el ser humano ha evolucionado así, depende cada vez más de la vista. Pero además tiene una traducción fisiológica, ya que el número de fibras que conectan el ojo con el cerebro es mucho mayor que la que tiene, por ejemplo, el oído.