?n grupo de viajeros de Iberia se vio obligado a esperar diez horas para volar desde A Coruña a Madrid. La demora se produjo en la noche del jueves. Este enésimo problema de Iberia en el aeropuerto de Alvedro se inició alrededor de las ocho de la tarde en la terminal T4 del aeródromo de Barajas. Aproximadamente a esa hora estaba previsto que embarcasen hacia la ciudad de A Coruña los pasajeros de un vuelo de la compañía. Sin embargo, los pasajeros empezaron a descubrir que algo fallaba cuando por la megafonía no se le citaba para subir a bordo de la nave. El despegue del vuelo estaba previsto para las 21.05 horas, y fue minutos antes cuando en el panel informativo se pudo leer que la conexión estaba cancelada, por lo tanto el aterrizaje en Alvedro previsto para las 22.15 también quedaba anulado. El piloto estaba indispuesto Los pasajeros mostraron su indignación y sus protestas ante el personal de tierra de la compañía en Madrid. Su cabreo descendió, si cabe, algún grado cuando se le informó que la cancelación se debía a que el piloto «se había sentido indispuesto y no se podía contactar con un sustituto». Sin embargo, los problemas y la historia no quedó en Madrid. Fue en Alvedro cuando los pasajeros afectados pudieron conocer, también con retraso, la verdad. El avión que debía de aterrizar a las 22.15 horas es un avión que «duerme» en Alvedro para el día siguiente despegar sobre las 7.25 horas con destino Barajas. Pero, «en Iberia eran conocedores del poco pasaje que había para la salida desde A Coruña utilizando el avión que tenía que despegar a las 21.35. Una cantidad también pequeña formaban los viajeros que tenían billete para volar a Madrid a las 7.25 horas. Por esta razón, la compañía optó por dejar en A Coruña el avión que debía despegar a las 21.35, ofreciéndole dos alternativas al pasaje: «Les trasladamos en autobús a Santiago o le acoplamos en el vuelo que despega hacia Madrid a las 7.25 horas», Y así de estas forma, Iberia «logró ahorrar el gasto que supone volar con un avión incompleto», a pesar del «perjuicio» que le causa a sus pasajeros y clientes.