El pellizco que dejó el tercer premio de la lotería de Navidad en A Coruña anima a la gente a adquirir más décimos que nunca de cara al sorteo de Reyes
03 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La sombra de Villamanín es alargada y, de hecho, lo sucedido con las participaciones del gordo sin premio de este pueblo leonés han suscitado dudas y consultas en las administraciones coruñesas, pero esto no se traduce en una caída de ventas. Más bien al contrario. El primer premio del sortel de Navidad pasó esta vez de largo en la ciudad, pero el pellizco que dejó el tercero ha impulsado un movimiento que, en algunos despachos, bate récords.
El sorteo que se celebrará la mañana de Reyes suele ser el hermano tímido de una lotería, la del 22 de diciembre, que calienta motores ya en verano. Sin embargo, parece que este año las tornas están cambiando y se espera casi con más expectación que nunca. Es normal si se tiene en cuenta que, en el Niño, las posibilidades de obtener premios son mayores que en Navidad, aunque muchas veces la gente llega a este momento del año cansada de invertir tanto en apuestas.
En La Barca de Oro, por poner un ejemplo, sí están exhaustos, pero de la cantidad de décimos que dispensan estos días. María José Barca cuenta que en su administración, situada en la tan peregrinada plaza de Pontevedra, tienen «constantemente las cinco ventanillas a tope». Y va un paso más allá: «Llevamos casi 50 años abiertos y te garantizo que nunca hice tantas ventas como ayer [cuenta esta lotera]. Aunque esta vez no pudimos dar el gordo, sí tuvimos muchas pedreas y eso nos viene genial porque la gente vuelve a comprar lotería para el día 6 de enero». Además, indica María José, también están teniendo un aluvión de clientes estos días porque la lotería de Navidad se vende a cuentagotas desde julio y agosto, «pero la gente espera al último momento para comprar la del Niño, también porque quieren ver cuánto recuperan del sorteo del día 22 y así hacer cuentas a la hora de realizar el gasto». La tradición manda en estas fechas y, por eso, la lotería de Navidad es la clara reina del invierno. Sin embargo, «este año es un no parar», recalca.
Alcalde Lens es un punto caliente desde que los niños de San Ildefonso cantaron el número 90693, que la diosa Fortuna decidió que este año correspondiese al tercer premio de la lotería de Navidad. El Yunque, situado en esta calle del Agra do Orzán estuvo estos días en su punto de ebullición tras entregar 10 millones de euros contantes y sonantes repartidos en 200 décimos. Al otro lado del teléfono, el jaleo evidenciaba lo que contaba una trabajadora de la administración: «Estamos desbordados».
Muchos de los interesados en probar suerte en esta administración fían el azar al número que dio tantas alegrías en el barrio hace menos de dos semanas. «Lo hemos vuelto a solicitar porque algunos piden el 90693, que corresponde al tercer premio, pero la mayoría lo quieren porque llevan años abonados a este número, ahora con más razón. Además sí que vemos que el gasto es mayor que en ocasiones anteriores», indican.
En El Yunque relacionan directamente el tirón que está teniendo la lotería de Reyes en su despacho con lo ocurrido con la última lotería de Navidad. «Estamos desbordados», exclaman. Y a continuación explican que estos días «la mayoría de clientes juega por una cuestión social, ya que realmente se pueden ganar millones jugando 1 euro a la primitiva».
Pablo Seivane, del Filón de Oro, estira una campaña de Navidad que valora como mucho más que exitosa. «Estos últimos días son los que más tenemos que apretar, porque aunque tiene más tirón el sorteo del 22 de diciembre, ahora es cuando se concentran las ventas de la lotería del Niño, que pese a que pueda parecer que no, van en aumento. De hecho, solo en este período hemos hecho más de 600.000 euros, que no es una broma».
Tanto Seivane como María José Barca aprovechan el contexto actual para invitar a los interesados a ser «rigurosos» a la hora de hacer participaciones. Y esta última lotera sí explica que «hay gente que viene preguntando porque sí hay cierto miedo».