«Yo puedo inyectar una medicina moral a la población»

Elena Canal A CORUÑA

A CORUÑA

GUSTAVO RIVAS

Entrevista | Ángel Santamaría El misionero Paúl Santamaría expuso las experiencias de su misión solidaria en Madagascar. La colecta de Manos Unidas sufragará varios proyectos en el sur

10 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?a isla remota de Madagascar, situada al sureste de África, conquistó el corazón de este Padre Paúl. La decisión de Ángel Santamaría de permanecer en esta tierra por treinta y tres años no fue por la belleza natural de sus playas sino por el estímulo de impulsar y mejorar la vida de una región del sur de esta isla, con una extensión igual a la provincia de A Coruña. Diez Padres Paúles, cinco de ellos nativos, han desarrollado una labor solidaria en la región. La organización humanitaria Manos Unidas confió al misionero Paúl la labor de dar a conocer las experiencias y proyectos sociales en la región malgache. Santamaría compartirá sus vivencias misioneras hoy, a partir de las ocho de la tarde, en la iglesia de los Rosales, después de oficiar una misa. -¿En qué proyectos destinará la colecta de Manos Unidas este año? -La sociedad católica recauda fondos. Desde la oficina de Madrid se gestiona el dinero distribuyéndolo entre los proyectos más necesarios. -¿Cuáles fueron los últimos planes ejecutados en la región? -Las principales necesidades son la formativa y la sanitaria. En la actualidad, el plan que está en marcha es la construcción de diez escuelas primarias en un lugar extremadamente pobre. El presupuesto requerido es de casi de 72.000 euros. Recientemente levantamos una casa de acogida para tuberculosos donde se atiende a estos enfermos. El gobierno malgache lo declaró centro modelo y referente de gestión asistencial. Durante la misión de los Padres Paúles en esta región se han llevado a cabo 96 escuelas y 23 casas de acogida, dotadas de médicos y enfermeras. -En relación a las enfermedades, ¿cuál se ha cobrado más vidas? -La malaria es la que hace más estragos en la población. Ataca al cerebro y mata en dos días, conocida como el neuropaludismo. Otras más fáciles de erradicar son todas las enfermedades derivadas de la malnutrición. Asimismo, la escasez de agua es otra adversidad con la que tenemos que vivir. El índice de lluvias no llega a un litro por metro cuadrado al año. -¿Hay alguna medicina que sea vital para salvar vidas? -La que no depende de laboratorios farmacéuticos. Yo puedo inyectar una medicina moral: decir a la gente que tenga confianza en sí misma, que no todo está predestinado. Algo está cambiando, pueden salir del hambre que atraviesan desde generaciones anteriores. La formación es la base para que un proyecto prospere. Un plan no tiene futuro si no es continuado por los mismos nativos, tenemos que enseñarles para qué, a su vez, formen a otras generaciones. -¿En que consistirá la conferencia de hoy? -Hablaré de mi experiencia de treinta y tres años en Madagascar. Narraré vivencias personales muy cercanas. Desde Manos Unidas me encomendaron visitar varias ciudades gallegas para concienciar a la gente de la gran ayuda que suponen las colectas, que el dinero financia muchos proyectos. Si somos muchos apasionados cambiaremos un pedazo del mundo.