Único en su especie, este árbol descansaba hasta el pasado lunes en los jardines de Méndez Núñez. Después de más de cien años de sombra, su vida llegó a su fin
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Era uno de los ejemplares que más llamaba la atención por su altura y por sus formas», comenta uno de los encargados del mantenimiento de los jardines de Méndez Núñez. El lunes dijo adiós a más de cien años de vida en el corazón de A Coruña. Su copa cedió al peso de la lluvia y del tiempo y su tallo se deslizó hasta alcanzar el suelo. El cedro de Líbano desaparecía así del céntrico parque coruñés. Los responsables de su cuidado aseguran que «el árbol ya estaba dañado». Desde su situación en los jardines, el cedro de Líbano proporcionó sombra a los viandantes durante más de un siglo. En su copa se refugiaron miles de árboles en las épocas de lluvia. Ahora es sólo un tallo en el medio de un jardín. Aunque A Coruña fue su casa, su lugar de procedencia nada tiene que ver con el continente europeo. Procedente del Oriente Medio, en concreto, del país que le da nombre, este ejemplar se adaptó a la perfección a las frías tierras gallegas. En Méndez Núñez vivía rodeado de especies de todo tipo de nacionalidades. Desde el magnolio norteamericano hasta la kentia, una palmera de origen australiano, todos comparten un mismo espacio. China, Japón y Corea también tiene su hueco en este parque coruñés. Sus restos Ayer por la mañana, el cedro de Líbano ya no era el árbol del día anterior. Los operarios municipales se vieron obligados a desguazar el árbol para que non interrumpiera el paso a los visitantes. Ahora sus restos esperan en el suelo del jardín a que los vinieran a recoger. «É unha pena porque era un dos máis vellos», comentaban. Para muchos su desaparición pasará desapercibida. Era un árbol más. Sin embargo, único.