La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha condenado a seis años de cárcel y 14.000 euros de multa a María G.?J., detenida en el peaje de la autopista con cerca de 200 gramos de cocaína que traía escondida entre las ropas desde Pontevedra. Cuando fue arrestada, la mujer estaba en libertad condicional por otro delito de tráfico de drogas. La captura de la procesada se produjo a raíz de la vigilancia realizada por la policía nacional a las chabolas de un clan gitano de Penamoa, el conocido como La Perrera , y al piso que, al parecer, utilizaban como escondite de la droga, en la calle Luis Camoens. El pasado 15 de julio, los agentes vieron salir a cinco personas, montarse en una furgoneta y poner rumbo a Pontevedra. La policía sospechó que el viaje podía ser para traer droga y esperaron en el peaje. De regreso, pararon el vehículo y encontraron a María G.?J. dos paquetes con 98 y 97 gramos de cocaína cada uno, valorados en casi 13.000 euros. Para los jueces de la Audiencia no cabe duda de que la droga que portaba estaba destinada a ser comercializada. En su fallo, la sala califica de increíble y absurda la versión dada por la mujer, que explicó que sólo transportaba los paquetes, que se los había dado un individuo negro sin saber qué contenían a cambio de 1.200 euros que le había ofrecido otro hombre, según dijo, marroquí. Un día después de la detención de María G.?J., los agentes de la policía nacional a cargo de la investigación entraron en la casa de la calle Luis Camoens e intervinieron una bolsa con 1,6 gramos de heroína a un hombre que, al parecer, hizo desaparecer otros cinco gramos por el retrete. Sin pruebas Según la sentencia de la Audiencia, no es posible acreditar que el acusado, para quien el fiscal pedía también 6 años de prisión, se dedicara a actividades relacionadas con el tráfico de estupefacientes, por lo que lo han absuelto de los cargos que pesaban sobre él.