HERCULÍNEAS | O |
17 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DE HARRY Potter y el cáliz de fuego me quedo con una frase. La dice un germen de eterno secundario. Si vieron la peli me refiero al pelirrojo con cara de buena persona: «Qué sería de la vida sin dragones». Supongo que lo de los dragones es una metáfora. Debe de ser algo así como decir qué sería de la vida sin chascos, sin decepciones, sin una dosis de incertidumbre... Demasiado ¿aburrida? Eduardo Punset, que no sale en los libros de J.K. Rowling ni en El señor de los anillos, aunque tiene un cabezón de hobbit, se pasó por aquí para promocionar un libro. Dijo que la felicidad es la ausencia de miedo, y que aumenta cuando la búsqueda es más intensa y se le añade incertidumbre, algo así como dragones. Hay incertidumbres felices, como la del niño que desenvuelve un regalo. El instante en el que la emoción de saber qué hay dentro del envoltorio es el de mayor felicidad. El instante inmediatamente anterior al primer beso... Las apasionantes incertidumbres de la vida. Pero las hay también dramáticas. El pasado sábado un buen número de personas vivieron un momento de incertidumbre cuando la niebla invadió la A-6 a la altura de Betanzos. ¿Qué nos depararán los próximos cien metros?, debieron pensar algunos. A tres de ellos les deparó la muerte. Algo tan extraordinario por aquí como la niebla cortó de raíz para ellos toda posibilidad de buscar la felicidad, de vivir nuevas incertidumbres, de desenvolver un regalo, de dar un último beso. Ahora existe la certeza de que una simple señal de advertencia hubiera evitado la tragedia, lo que añade aún más incertidumbre, de la mala, a nuestra sorprendente fragilidad. laureano.lopez@lavoz.es